LA COLUMNA

Aurelio Martín

Periodista


Crisis política

25/01/2021

La gestión de la pandemia está originando en la población inquietud y confusión por la diferencia de opiniones entre Administraciones, en ese reparto establecido entre el Gobierno central y las autonomías, utilizando unos contra otros políticamente, a capricho, las cifras de posibles fallecidos, que es más doloroso y si cabe impúdico, porque provoca, además, inseguridad. En la Historia de la reciente democracia en España, ya madura, al menos debería, no se ha producido una situación similar de enfrentamiento político y eso que se han sufrido gravísimas situaciones, como el terrorismo o el intento de golpe de Estado. 
Exceptuando los sectores más radicales siempre se había encontrado un punto de encuentro para tratar de solventar la situación de forma conjunta. Esta, desde luego, era la ocasión, con una grave crisis sanitaria y económica que, lejos de buscar una fórmula conjunta sostiene en los posibles errores para establecer diferencias, no se sabe muy bien con qué fin, si el exclusivamente político o con intereses desconocidos. 
Aplicar decisiones no contempladas legalmente, sin negociar políticamente, argumentando que la situación dramática que se padece para llevar a decenas de muertos diarios, para justificar que el Gobierno se debe replantear el decreto del estado de alarma para permitir el confinamiento total no es de recibo, porque hay otras vías de diálogo, al menos deberían de existir. Y si, realmente, las medidas son precisas, no se entiende la posición de Sanidad señalando que ya hay suficientes armas para bajar la curva. 
Todo menos acabar el los juzgados, mal ejemplo. Este clima que ayuda a crear tensión entre la sociedad, donde las mascarillas son empleadas como soporte de logotipos y banderas, al más puro estilo trumpista, está colocando a España al borde del abismo de la convivencia, por si ya fueran poco los problemas a los que se debe de enfrentar a diario. Hemos visto reclamar al Gobierno ceder competencias en las medidas de prevención de los contagios a las autonomías, previamente se le ha acusado de recortar libertades y no se han aprobado prórrogas del estado de alarma, ahora se exige que arbitre la fórmula jurídica para que pueda haber confinamientos, desde posiciones partidistas que antes decían lo contrario, y se hacen interpretaciones para anticipar toques de queda, deseados también en otras autonomías, o se pide que haya una figura de coordinación a nivel nacional, ¿en qué quedamos?
Este no es el camino y menos a costa de jugar con los sentimientos de los ciudadanos porque, no olvidemos, al final hay una cuestión de salud, mientras la altura política brilla por su ausencia, puede que estemos ante los líderes más mediocres de la reciente Historia. No digamos si entra en juego la presidente de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que dando ejemplo, no está dispuesta a «que se hunda» su hostelería y no adelanta cierres, creando un clima de enfado e incomprensión en hosteleros de otras comunidades.  Más incertidumbre...



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