SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


La certeza duele, la ignorancia más

07/04/2020

Me he pasado media vida indignándome a cuenta de la manipulación de los datos que se cocinan, antes de servir a los periodistas, y por lo tanto a los ciudadanos, en bandeja de plata. Recuerdo los tiempos en los que, cuando todo parecía normal, el partido que gobernaba y el que lideraba la oposición, hacían lecturas absolutamente divergentes cuando se ofrecía su valoración, por ejemplo, de los presupuestos del Estado. Los que apoyaban al ejecutivo los consideraban estupendos para Soria y los que se oponían una birria, cuando no un desprecio que rayaba el insulto al todo el colectivo  social de la provincia. Seguimos estando en las mismas.    
El manejo de los datos no es sólo patrimonio del señor Tezanos, que dirige el CIS, Centro de Investigaciones sociológicas y gestiona con maestría las respuestas de los españoles sobre su intención de voto y algunas otras cuestiones. que se les plantean con periodicidad. También en la Junta, en estos días difíciles, estamos recibiendo información confusa, sobre número de fallecidos, de afectados, de  los que sólo son presuntos y demás situaciones que se analizan en el habitual estadillo que nos facilita cada día la Consejera de Sanidad, Verónica Casado. Por eso, si el alcalde se alarma y nos alarma de paso con la  estadística de óbitos en el mes de marzo que triplica la de los del año pasado, ella responde que son los mismos de otros años, incluso menos, pero alude a los números correspondientes al primer trimestre del año.. Obviamente con un espacio temporal distinto no se puede hacer  una comparación fiable. 
Sea como fuere, los datos que resultan inapelables y que no están cocinados por consejería alguna, son los  que obtenemos del registro civil y evidencia que en Soria se está muriendo más gente, porcentualmente, que en otras partes. Habrá quien piense que es porque la población está muy envejecida, pero eso pasa en toda Castilla y yo diría que en casi toda España. Valga pues afirmar que no están a nuestra disposición tantos medios como en otras partes. De ahí la queja amarga de Martínez que han entendido todos los medios nacionales e incluso alguno internacional.
Si las cifras son manipulables, las palabras lo son más aún y cuando no hay mejor adjetivo para definir la situación del hospital de Soria, la señora Casado, dice que esta ‘contenida’. O sea, que la bestia no se nos desbocado aún. Entiendo que quiera tranquilizarnos, pero no conduce a nada obviar la realidad. Alarma más la desinformación, la ausencia de noticias fiables que genera desconfianza, que los malos o pésimos datos reales, por mucho que estos nos puedan doler.



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