CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


La sentencia y las elecciones

No era lo que Pedro Sánchez quería, ni lo que esperaba al convocar las elecciones en fecha cercana a la publicación de la sentencia del Tribunal Supremo contra los políticos catalanes implicados en el procés. Sánchez y quienes le asesoran -a la vista está que con resultados inciertos-, habían calculado que ante una sentencia presumiblemente dura, desde la Generalitat (Quim Torra) y desde el Parlament (Roger Torrent) actuarían a la manera de quienes les habían precedido en sus respectivas instancias de poder: saltándose la ley. Carles Puigdemont proclamó la República catalana y Carmen Forcadell facilitó la maniobra saltándose la prohibición del Tribunal Constitucional. 
Recordemos que ante una situación de hecho consumados, a remolque, Mariano Rajoy decidió solicitar la aprobación del Senado y aplicar el Artículo 155 de la Constitución que facultaba al Gobierno para suspender la autonomía y, como consecuencia, destituir a Puigdemont -que, como se sabe, puso tierra de por medio-. Y prófugo sigue en Bélgica. 
¿Esperaba Pedro Sánchez que Quim Torra se saltara explícitamente la ley para actuar con contundencia? Solo Sánchez podría contestar a la pregunta. Pero no sería un exceso afirmarlo si recordamos que en los días previos a la publicación de la sentencia en no menos de tres intervenciones públicas proclamó que no le temblaría el pulso a la hora de hacer cumplir la ley caso de que los acontecimientos así lo aconsejaran. En La Moncloa contaban con las manifestaciones masivas y con alteraciones del orden público. Quizá, incluso habían integrado en ése cálculo que vista la pasividad con la que habían actuado el día del referéndum ilegal del 1 de Octubre de 2017 los Mossos d'Esquadra a impulso de sus jefes políticos actuarían de la misma manera. 
De haber sido así, si en el transcurso de esta semana en la que hemos visto a una Barcelona en llamas y con un presidente de la Generalitat vergonzosamente remiso a condenar la violencia, es probable que Sánchez hubiera dado el paso. Ya digo que en los días previos a la publicación de la sentencia en diversas entrevistas había hablado del mencionado Artículo 155 y también de la Ley de Seguridad Nacional que faculta al Gobierno mediante un Real decreto -que debería aprobar la Diputación Permanente del Congreso- para tomar el control de todas las Fuerzas de Seguridad. Incluídos, los Mossos. En esa circunstancia, cuando faltan menos de 20 días para celebrar las elecciones, un Pedro Sánchez firme, resuelto a mantener el orden y a que se respete la ley, habría ganado de calle el 10-N. Ahora, tal y como vienen anunciando las encuestas, se le complican la cosas. Convocar las elecciones calculando (mal) la reacción a la sentencia le puede costar la elecciones. 


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