ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista


Saldremos de ésta

13/03/2020

Para terminar con los dinosaurios fue necesario que cayera un inmenso meteorito sobre la faz de la tierra. No creo por tanto que los humanos seamos exterminados por un virus microscópico. Eso sí, el dichoso bichito ha logrado en unas pocas semanas lo que no habían hecho ni gobiernos democráticos, ni regímenes dictatoriales: confinar a millones de españoles en sus domicilios. Se cierran colegios, gimnasios, restaurantes...En misa, lo que antes eran gestos amables en el momento de dar la paz se vuelven ahora hoscos para hacer comprender a los fieles sentados en los bancos más próximos que se conformen con una fría reverencia, que lo de juntar las manos habrá que dejarlo para otra ocasión. Han menguado los besos, los abrazos, las palmaditas en la espalda cuando te cruzas con algún conocido. Las comparecencias de prensa se han quedado sin periodistas y los líderes políticos han conseguido, sin pretenderlo, su sueño de evitar las preguntas incómodas. Buena parte del país se ha dado un tiempo muerto hasta que llegue la primavera y podamos recuperar nuestra vida.
Leo, mientras escribo esta columna, que los Reyes han dado negativo en la prueba del coronavirus y que en Madrid ha habido un aluvión de bodas canceladas por temor al contagio. Los medios de comunicación actualizan al minuto cualquier novedad que tenga que ver con la pandemia. En una tertulia televisiva el presentador, después de analizar con los todólogos de turno qué va a ser de nosotros tras el Apocalipsis vírico, se levantó tan campante para vendernos, sin ningún rubor, un seguro de decesos con el que te regalan dos noches de hotel al contratarlo. Todo sea que lo contratemos y el establecimiento sea cerrado por alguna cuarentena. 



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