CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


No se fían del Gobierno

07/04/2020

El Gobierno pone en circulación un propuesta que nace rodeada de reticencias: pretende reeditar los Pactos de la Moncloa. Tras semanas sin descolgar el teléfono para hablar con Pablo Casado el presidente Pedro Sánchez anuncia que ante los meses de incertidumbre que se avizoran el Ejecutivo estaría dispuesto a estudiar la redición de aquellos míticos pactos que han quedado en la memoria como la piedra angular de la Transición. El ofrecimiento carece de concreción y al ser defendido a través de los medios de comunicación con más exposición por algunos de los ministros de Podemos (Iglesias, Garzón) que por cuenta del ala socialista el Ejecutivo (Ábalos), es recibido con recelo por la oposición. Suspicacia que hunde sus raíces en la sospecha de que Pedro Sánchez, con el índice de popularidad más bajo desde que ocupa la Presidencia, estaría buscando una salida política ideada para enmascarar los fallos del Gobierno en la gestión de la crisis sanitaria. El Ejecutivo cree tener derecho a ser protegido de las consecuencias de sus propios errores en la conducción de lucha contra la pandemia -que ya se ha cobrado la vida de más de trece mil compatriotas- y solicita el aplazamiento de las críticas que están en boca de los partidos de la oposición a la que acusa de deslealtad.

En particular la desconfianza del Partido Popular hacia la oferta del Gobierno a la hora de negociar un acuerdo económico similar al de los pactos firmados en 1977 bajo el Gobierno de Adolfo Suárez obedece a un factor esencial en política: la falta de confianza. Pablo Casado no se fía de un Pedro Sánchez que no se ha puesto en contacto con él hasta que el agua le ha llegado al cuello. Y de ahí nace la presunción de que Sánchez pretende ocultar la incompetencia demostrada en la lucha contra la pandemia apelando a la creación de una plataforma mediática cuyo significado en el plano de los simbólico remite a una filosofía de consenso que se compadece mal con la polarización de la política española introducida por el propio Sánchez al incorporar a su Gobierno a dirigentes de Podemos. Un partido que hasta su entrada en el Ejecutivo mantenían un discurso que deslegitimaba la Transición política que fue el puente que permitió dejar atrás la dictadura y enfilar el camino de la España democrática. Es llamativo que uno de los propagadores de semejante discurso, Alberto Garzón, actual ministro de Consumo, se haya transformado en entusiasta defensor de los Pactos de la Moncloa, la piedra angular de la Transición. Es lo que tiene el pasar de "rodear el Congreso" a pisar moqueta ministerial.



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