TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


El gigante

02/06/2020

Ayer vi una foto de Oliver Kahn. ¿Lo recuerdan? Era un tipo permanentemente malencarado, de los que envuelve los regalos de navidad con el ceño fruncido, mejor artista de la intimidación que portero de fútbol. Le valió para cuajar una carrera asombrosa y ganarlo prácticamente todo. Kahn va a formar parte del consejo de administración del Bayern, el equipo que le dio la vida, y según dicen en Alemania quiere volver a poner «cordura» en Múnich. El ex guardameta, con esa cara de bloque de cemento de la antigua RDA, considera que el equipo está en una situación privilegiada… pero no puede apuntarse al exceso reinante entre los otros gigantes del planeta. Para Kahn, como para muchos románticos de la idea del Bayern como martillo pilón imposible de desenchufar, tiene que haber formas más alemanas de competir contra el gasto obsceno al que PSG, Barça, Madrid, City y compañía han metido al fútbol de elites, esa especie de «o gastas como yo o no podrás ni acercarte a lo que yo hago».

Hasta hace dos lunas, el gigante alemán hacía de su país un gran lago de pesca: lo mejor de lo mejor terminaba en Múnich. Eran golpes de talonario imposibles de contrarrestar para el resto… pero ahora el Dortmund, el Leipzig o el Leverkusen se mueven como peces en el agua ante operaciones más allá de los 40 millones de euros, la barrera psicológica que el club nunca quiso cruzar. Cuando Tolisso la rompió (41,5 en verano de 2017) y sobre todo cuando Lucas Hernández (80) la destrozó, algo se rompió en el corazón de los nostálgicos del gran Bayern, orgulloso de ser grande sin las locuras que cometen los demás. Lo menciono porque les ves jugar y están en modo-panzer. Arrolladores. Por si alguien los había sacado de las quinielas de la Champions… si es que vuelve.



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