Editorial

El reproche se instauró como la fórmula de hacer política en el país

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Agosto avanza y en el horizonte más cercano no se vislumbra ningún acuerdo que posibilite la investidura de Pedro Sánchez, ganador de las últimas Elecciones Generales y quien disfruta en estos días de unas vacaciones, que son criticadas desde los demás partidos. Podemos, los más dolidos por no aceptar el PSOE sus peticiones en el primer intento de convertir a Sánchez en el presidente del Gobierno, salió con toda su artillería y tanto el secretario de Acción de Gobierno, Pablo Echenique, como uno de los fundadores del partido, Juan Carlos Monedero, se despacharon a gusto en sus declaraciones contra el presidente del Gobierno en funciones. No fueron los únicos, ya que Ciudadanos, en la figura de su secretario de organización en la Comunidad de Madrid, César Zafra, también afeó al socialista que se marchase de vacaciones dejando al Gobierno "empantanado", y el principal partido de la oposición, el PP, mediante su vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos, pidió a Pedro Sánchez "que se ponga a trabajar y busque los apoyos necesarios» y que si hay unas nuevas elecciones «será por un responsable único, que es Sánchez". 
Estas críticas, sobre todo las que llegaron desde Podemos, encontraron respuesta en José Luis Ábalos, ministro de Fomento en funciones y secretario de organización del PSOE, quien manifestó que así es muy difícil lograr la lealtad recíproca necesaria para alcanzar un acuerdo. Este tipo de declaraciones de unos y otros, que se repiten día tras día, son el claro ejemplo de que ganadores y vencidos han convertido el reproche en la fórmula de hacer política en este país, en quedarse en el árbol, materializado en la búsqueda de lo mejor para cada partido, sin intentar ver el bosque, que es el bien de todo un país que, circunstancias externas al margen que también influyen, ve cómo los indicadores económicos empiezan a no ser tan favorables y un claro ejemplo se encuentra en la evolución del Producto Interior Bruto (PIB), con una alarmante caída de la demanda interna en el segundo trimestre del presente año, los últimos datos del paro, con un mes de julio en el que el descenso no fue tan elevado como en el mismo mes de años anteriores, o todos los que afectan a la vivienda, que también evidencian un parón.
La economía es el motor de un país y las principales formaciones políticas no pueden dejarle sin combustible, que es lo que sucede con el paso de los meses sin llegar a la formación de un Gobierno. Por este motivo, los principales partidos políticos deben dejar ya los reproches y los intereses partidistas y trabajar por el país, conscientes de que para un buen acuerdo todas las partes deben ceder. Si no es así, llegarán a otras elecciones con resultados similares, pero con más tiempo perdido.