Editorial

Venezuela y Ábalos monopolizan la primera sesión de control al Gobierno

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Tensa pero no tan bronca como el debate de investidura, la primera sesión de control al Gobierno de coalición puso en evidencia que la legislatura augura y discurrirá a través de numerosos desencuentros ya que las posiciones, no solo ideológicas, del Ejecutivo y de la oposición anidan en las antípodas. Había cuestiones para poner en dificultades a Sánchez, pero tanto PP como Vox y Ciudadanos optaron por jugar la baza ya conocida del ministro de Transportes y Movilidad, José Luis Ábalos, tras su incongruente y oscura gestión de su reunión en Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Si Ábalos achacó a un «error de comunicación» un episodio con exceso de sombras, no ayuda, en favor de la transparencia, el bloqueo por parte del Gobierno a la creación de una comisión de investigación que arroje luz sobre un asunto turbio. Más de lo mismo, en cualquier caso, en la Cámara Baja y defensa férrea del Gobierno a uno de sus hombres fuertes poniendo en valor su labor, previo encargo de Moncloa, a la hora de «evitar un conflicto diplomático». Sánchez aprovechó, de paso, para ‘degradar’ a Juan Guaidó, al que se refirió como «líder de la oposición en Venezuela» a pesar de que hace un año fue reconocido por España como «presidente encargado».
El controvertido papel en el caso Delcy de Ábalos, que tuvo que escuchar los gritos de «¡dimisión!» de buena parte del hemiciclo, sigue monopolizando la actualidad política. La oposición pasó por alto los últimos datos económicos en la toma de temperatura al Gobierno. Una amenaza, la de una posible desaceleración, donde reside lo que realmente importa al ciudadano. Así, ausente de esta primera cita estuvo la rebaja en dos décimas de la previsión de aumento del PIB con la que el Gobierno modera el optimismo mientras, por contra, eleva el techo de gasto. También se obvió la reciente subida del paro en 90.248 personas, el peor dato de paro registrado en un mes de enero desde 2014. Un retroceso al que la bancada opositora podría haber sumado la caída, conocida este miércoles, de un 3,3% en la compraventa de viviendas, el primer descenso de este índice desde el año 2013.
Aunque no son indicativos suficientes para hablar de una fase previa a la recesión, las señales no son halagüeñas. Si bien, es deber de la oposición poner luz y taquígrafos a acciones de dudosa calidad democrática como la de Ábalos, no debieran Casado, Abascal y Arrimadas, como bloque opositor, olvidar el devenir económico sobre el que gira el bienestar de todo territorio. Sin embargo, el horizonte más moderado de crecimiento expuesto el martes por la titular de Economía, Nadia Calviño, fue atenuado por la ‘injerencia’ venezolana. Tanto que los escaños se vaciaron incluso con un tema capital en las últimas semanas para el medio rural del país como es la crisis del campo. El debate abierto por el diputado de ERC, Francesc Xavier Eritja, pareció no interesar ni a aquellos que han hecho bandera política de las protestas de agricultores y ganaderos.



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