VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


El poder soy yo

Cuentan que en la Corte de Luis XIV de Francia nunca hubo dudas acerca del espíritu absolutista del monarca que gobernó con mano de hierro en el siglo XVII. Pero los mismos historiadores aseguran que la frase histórica que a él se atribuye, el legendario l'Etat c'est moi, prendió como semilla ardiente en las clases populares y cortesanas para apuntalar aún más el calado totalitario del reinado más largo de la historia europea. El estado era él. La sentencia se está recordando estos días con los primeros pasos del nuevo gobierno de coalición progresista, al que se le ha visto ya alguna tendencia aglutinadora de todos los atributos que deben dispersarse en las democracias modernas a través de la división de poderes. Más que el Estado, contra el que se declara abiertamente con sus hechos y declaraciones, el presidente y sus ministros parecen estar señalado que el Poder, con mayúscula, les pertenece a ellos en exclusiva, sin los contrapoderes ni contrapesos tan recomendables en un sistema sano.

El ministro de Transportes dice que a él no le echa nadie. Por muy amigos que sean, al presidente ésta afirmación le habrá provocado la risa floja de quien sin duda le dejaría caer para salvarse si así lo necesitara. El episodio del avión con la vicepresidenta de la tiranía venezolana va a pasar de largo como tantos otros escándalos, gracias al narcótico de altísima graduación que se ha aplicado a la opinión pública española. En una de las múltiples versiones que se han dado de la inmoral visita de Ábalos a Barajas en la noche de aquél domingo, el gobierno afirma que evitó que la policía detuviera a la amiga Delcy. Evitó por tanto que se cumplieran las leyes, las que el ministro y su presidente prometieron hacer cumplir el día de su promesa ante el Rey.

La ministra de Transición Ecológica presiona al presidente de la empresa semipública Red Eléctrica hasta el punto de hacerle dimitir. Jordi Sevilla no se plegaba a las injerencias de Teresa Ribera, según ha contado toda la prensa. Y ahí queda el asunto. Injerencias del gobierno en una sociedad que pasan al armario sin que nadie las explique, porque el poder se ejerce también a través de esas otras cloacas que ahora a nadie interesan.

El presidente sobrevuela Mallorca acompañado de un fotógrafo y un operador de cámara para interesarse por las inundaciones, pero el helicóptero que utiliza ha sido detraído de las labores de búsqueda de una persona desaparecida. La aclaración oficial enturbia aún más el deleznable hecho: no estaba previsto que el aparato volara ese día y al estar libre Sánchez aprovechó. Ostentando todo el poder y sin concesiones a la transparencia.



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