RUMBOS EN LA CARTA

Juan José Laborda

Historiador y periodista. Expresidente del Senado


Un Senado en el que Fernando Morán fue senador

Fernando Morán se presentó a diputado por Asturias en las elecciones del 15 de Junio de 1977 por el Partido Socialista Popular (PSP), la formación que lideraba Enrique Tierno Galván (1918-1986). El PSP no obtuvo escaño en Asturias. En el Senado de las primeras elecciones democráticas, si se producían vacantes por renuncia o fallecimiento del senador electo se convocaba la elección  inmediata del puesto, y en los primeros meses de 1978, hubo elecciones parciales de senadores en Alicante y Asturias. En la primera provincia había fallecido el titular, pero en Asturias, Wenceslao Roces, senador comunista (y mítico traductor de Marx para la editorial FCE de México), presentó su renuncia por motivos personales. El PSOE, en pleno consenso constituyente, quiso contrastar sus apoyos en solitario, no respetó la cuota del PCE, y presentó en Asturias candidato propio. Como además estaba inmerso en la integración con el PSP de Tierno Galván, Fernando Morán, con su candidatura, venía a ser todo un símbolo de unidad socialista.
En Asturias, Luis Gómez Llorente(1939-2012), obtuvo un gran éxito electoral el 15 de junio de 1977, con una campaña muy radical, claramente prorepublicana y antiburguesa, y esto tuvo consecuencias para la candidatura posterior de Fernando Morán. Primera, que Fernando Morán fue decisivo para la integración del PSP en el PSOE, venciendo las resistencias del secretario general de su partido, Raúl Morodo (quien no ingresó en el PSOE por obrerista). Segunda, que Fernando Morán estaba más identificado con Luis Gómez Llorente, que con Felipe González y Alfonso Guerra, los máximos dirigentes del PSOE. 
Fernando Morán tomó posesión como senador en marzo de 1978, y llegó a participar en el debate del proyecto de Constitución, que en el Senado tuvo lugar a partir del verano de 1978.     Para muchos senadores socialistas, entre los que me encontraba, Fernando Morán nos infundía mucho respeto. Aparte de su condición de hombre de letras, con varios libros de ficción y ensayos políticos en su haber, tenía una prolongada experiencia como diplomático, carrera en la que había ingresado en 1952, y en la que había asumido responsabilidades con Manuel Fraga, siendo éste embajador en Londres, y con José María Areilza, cuando fue ministro de Asuntos Exteriores. 
En 1979, en las primeras elecciones bajo la Constitución, Fernando Morán revalidó su condición de senador socialista por Asturias. Al constituirse el grupo socialista para esa primera legislatura constitucional, Fernando Morán pasó a ser parte de mi biografía. Sucedió de esta manera. La víspera de la constitución, Gregorio Peces-Barba, como secretario general del grupo, me propuso a mí como portavoz del grupo socialista del Senado. Gregorio Peces-Barba, no me había dicho nada de su propuesta, y solo me enteré de la misma cuando llegué a Madrid el día siguiente, pues no estuve la víspera en la reunión interna. Cuando me di cuenta que muchos colegas me daban muchos ánimos,  y no  se trataba de una broma de comienzo de temporada, llamé a Gregorio y le pregunté de qué iba su proposición. Yo le dije que no era ducho en leyes y reglamentos, y que en todo caso me podía integrar en el equipo de otro portavoz. Gregorio me dijo algo así como que me callara. 
Entonces, los cargos de portavoz eran electivos, y no por designación de la ejecutiva, como ocurrió unos años después. El ambiente dentro del PSOE estaba crispado. No habíamos avanzado nada en las recientes elecciones y el debate sobre el marxismo producía tensiones de una parte de la militancia con la dirección federal, especialmente con Felipe González. Fernando Morán presentó su candidatura a portavoz, y aparte de sus reconocidas facultades para el puesto, en aquel momento representaba a los que estaban en contra del giro ideológico que defendía Felipe González, entre los que destacaban el diputado Gómez Llorente, y el senador Francisco Bustelo. Unos días más tarde, Gómez Llorente y Bustelo, en el Congreso del PSOE, derrotaron a Felipe González, pero no fueron capaces de consolidar su victoria ideológica. 
Gané la elección, gracias a que los andaluces me votaron en masa. Obviamente, Fernando Morán se incorporó a la dirección del grupo,  un  equipo formidable, con nombres inolvidables: Ramón  Rubial, José Prats, Josep Beviá, Josep Subirats, Plácido Fernández Viagas, José Rodriguez de la Borbolla, Rafael Estrella, Victor M. Arbeloa, Antonio Ojeda,  Enrique Casas, Amalia Miranzo,  Virtudes Castro, Alfons Cucó, Manuel Díaz Marta, Rafael Fernández Álvarez, Antonio García Correa, Juan A. Biescas, Arturo Lizón, José M. Duarte, Joan Prats…y muchos más.  
Fernando Morán me ayudó muchísimo a defender a los miembros del grupo, insistiendo en que los parlamentarios no están sujetos a mandato imperativo alguno. Eso aprendí de Fernando Morán, con su radical independencia intelectual y política. Por eso me acordaré de él toda mi vida.