TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


La Ruptura

Si usted tenía alguna duda sobre el cambio profundo que se está produciendo en las entrañas de este país, lo que podríamos llamar La Ruptura, permanezca con mucha atención frente a la pantalla esta semana. El cambio es aceptar que el Gobierno vasco gestione a placer su seguridad social, o que Torra, inhabilitado y todo, se plante en La Moncloa para escenificar una 'cumbre' bilateral de Gobierno central a Govern de la Generalitat. El cambio es también que el fugado Puigdemont instale sus reales en Perpignan el próximo sábado para protagonizar un mitin que, no lo dude usted, horadará un poco más los cimientos del Estado.

El cambio es otras muchas cosas que ocurren y que se diseminan por las páginas de los periódicos sin que alcancemos a hilvanarlas de manera coherente, entre otras razones porque son acontecimientos, objetivos, actos, que se producen de manera desordenada y, tengo la impresión, escasamente planificada. No, no hay planificación en el proyecto de Estado de Pedro Sánchez y su aliado en el Ejecutivo de coalición: hay, apenas, la necesidad de sobrevivir, de ir ganando tiempo, lo que no deja de ser una forma de hacer política, desde luego. Pero ¿es la mejor forma de hacer política? Sobre eso es sobre lo que debería alguien preguntarnos a los ciudadanos.

Un mínimo de lucidez te obliga a no culpar exclusivamente a este Gobierno de coalición que se dice progresista de una situación que a veces se asoma a lo caótico. Sánchez hereda una política en muchos aspectos errónea de Rajoy, que, a su vez, la heredaba de Zapatero. Y, en el otro lado del Ebro, ya ni digamos: el propio Artur Mas presenta esta semana un libro de memorias -se están poniendo de moda estos revivals que es un reflejo de su increíble viraje, de hombre que decía que ser independentista es ser retrógrado -me lo dijo a mí mismo, en 2010-, a padre de la independencia en 2012.

Todo eso, la 'cabeza fría, corazón caliente', que es el título del libro de Mas, la marcha sobre Perpignan, el 'traspaso' de la Seguridad Social a la organización de Ajuria Enea, los intentos de Sánchez de pactar un acuerdo con el Bloque Nacionalista Gallego para tratar de echar a Feijóo de la Xunta, todo, va a estar muy presente este miércoles en la reunión monclovita de la mesa de negociación a la que viene Torra con el virus (del lazo) amarillo en la solapa.

Ignoro si de la reunión saldrá algo concreto, Seguramente no. Pero el hecho de que se celebre, la escenificación, que sin duda estará siendo muy cuidadosamente preparada en el laboratorio Redondo, es ya un dato. Todo un viraje respecto de lo que se afirmaba desde las alturas políticas no hace muchas semanas. Que no digo yo que el realismo, el adaptarse a las circunstancias, no sea una virtud. Pero mucha pedagogía habrán de desplegar Pedro Sánchez y su equipo para despejar esta sensación de vértigo que, no solamente en la derecha, que bastante tiene con sus líos, se está instalando en este país llamado España.



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