Victoria Lafora


Errejón y los amigos

Una pelea interna, en unas siglas que acaban de nacer, no es un buen comienzo de una campaña electoral. Si, además, se te acusa de descabezar con tu marcha el grupo parlamentario en la Comunidad de Madrid, resulta más grave que tú número dos se vaya y te desee buena suerte. Parece cierto que las discrepancias con Clara Serra venían de atrás, pero el hecho de no designarla como su sucesora en la portavocía acabó definitivamente con la amistad. 
Porque lo más curioso de las nuevas formaciones de la izquierda es la mezcla de amistad, ideología y lucha por el poder de sus dirigentes. Lo que hace, sin duda, más traumáticas y visibles las rupturas. Incluso la separación de las hermanas Serra, Isabel y Clara, la primera fiel a Iglesias, en Podemos y la segunda hasta ayer en Más Madrid, ha dado lugar incluso a amplias crónicas de tono rosa. Por cierto, que Isabel ya le ha ha recordado a través de los medios a Clara que las puertas de Podemos están abiertas si se decide a volver. 
Y otra amiga que se está prodigando menos en abrazos y actos públicos es Manuela Carmena, la gran baza en las últimas municipales y autonómicas aunque perdió la alcaldía. Voces malintencionadas dicen que estaría más dispuesta a aceptar un ministerio en un Gobierno de Pedro Sánchez que a desgastarse, nuevamente, en una campaña de horizontes inciertos. 
Con la sentencia del procés al caer y el clima de excitación promovido por los independentistas, la elección de Juan Antonio Geraldes, miembro de una plataforma cercana a la CUP, para competir por Barcelona no sólo ha cabreado a Ada Colau sino que puede imprimir un perfil excesivamente soberanista a una formación como Más País. Aunque Barcelona sea clave a la hora de lograr escaños y obtener ese listón mágico del 5 por ciento que permite tener asiento en el Congreso. 
Geraldes puede empujar a Ada Colau a un mayor entusiasmo soberanista, lo que restaría votos a Iglesias y Errejón en el resto de España si las calles de Cataluña se desbordan a partir del lunes cuando se conozca la sentencia. 
A menos de un mes de las elecciones la incertidumbre es inmensa y el hecho de que el PSOE haya decidido considerar a Errejon como adversario prueba que en sus encuestas internas les va a restar votos. Sin embargo, su principal contrincante, su viejo amigo Pablo Iglesias ha decidido, de momento, castigarle con su indiferencia y ni le menciona en los mítines. Y eso que gran parte de la propuesta programática ecologista de Más Madrid es idéntica a la que Podemos presentó en abril pasado. 
Dado el bloqueo político que ha obligado a los ciudadanos a volver a las urnas, una vez más, y la proliferación de siglas incapaces de llegar a acuerdos, el voto útil va a tener en noviembre un peso importante a la hora de elegir la papeleta. Lo que no es bueno para las expectativas de Errejon. Contra eso no puede luchar, pero lo que sí debe hacer es no seguir perdiendo amigos


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