SIN RED

Loli Escribano

Periodista


Todo pasará

¡Vaya semanitas! Desde que el pasado 26 de mayo las urnas nos dejaran en el aire el Gobierno de la Junta de Castilla y León, el de la Diputación y el de algunos ayuntamientos como El Burgo de Osma, Ólvega, Covaleda, San Leonardo y Langa de Duero; las intrigas de palacio han estado divertidísimas (ironía pura y dura). En estas tres semanas mi móvil ha estado echando humo a todas horas: «¿Sabes algo nuevo?». Como si yo fuera adivina o hubiera puesto escuchas en los teléfonos de todos los involucrados en los pactos. He recibido llamadas y mensajes, a cualquier hora de cualquiera, puntualizando, aclarando, recordando, preguntando. Que me han llegado whatsapp a las once y pico de la noche de algún político como si yo fuera un médico que está de guardia ante una urgencia como trasplantar un corazón. Cuestión de vida o muerte. El mundo real está a años luz de estos tejemanejes de la vida política. La sociedad, la gente normal que puede estar leyendo este artículo, se sorprendería de esos entresijos, de esos principios sin principios ni fin, de cómo se urde por detrás, de cómo se esconde un as en la manga, de cómo se maneja información privilegiada y de esconder la que te hace ser el más fuerte. 
Y luego están los curiosos, los que estuvieron y ya no están, los desheredados  y los que quieren y no pueden. Desean saber y sobre todo quieren hurgar en las heridas y hacer pronósticos ganadores contando anécdotas de unos y otras para aclarar que no es oro todo lo que reluce y que el que esté libre de pecado, tire la primera piedra. Y mientras unos y otros te ponen la cabeza como un bombo, lo único que quieres es que llegue el día y que hagan público el acuerdo, aunque sabes que después vendrán otras tres semanas de análisis de esos pactos. Unos se frotarán las manos, otros bufarán y los más suspicaces buscarán intereses y prebendas y chollos. Eso sí, después de esas tres semanas, ya en pleno mes de julio, tomando el sol y una buena cerveza fresquita, a olvidarnos hasta dentro de cuatro años (Dios mío, por favor, te lo ruego, que no se adelanten las elecciones).
Así que como canta El Kanka, ‘Todo pasará’. Qué alivio que todo pasa. Y qué descubrimiento el de este cantautor malagueño. Para mí ha sido el antídoto a estas tres semanas de rumiantes pactos, intrigas y planes astutos. Las tres semanas insufribles post elecciones me han hecho ‘kankista’. Si este chico se presentara a las elecciones, yo le votaría: creatividad y sensibilidad en estado puro. Me encanta. A ver si alguno de los concejales de cultura de cualquiera de los ayuntamientos que se constituyen este día 15, lo incluyen en sus programación estival. Como compensación a estas semanas de auténtico bombardeo con preguntas del tipo, «¿sabes algo nuevo?».  Ahí lo dejo. 



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