DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


Efecto dominó

No es fácil llenar un aforo de 1.600 personas y, menos aún, hacerlo, dejando fuera a casi otras 2.000. Esto es lo que precisamente logró el lunes Vox con un mitin de su líder, Santiago Abascal, en el Centro Cultural Miguel, en Valladolid. Un acto político que revela que los simpatizantes de este partido de ultraderecha son más de los que se creen y que su principal caladero de votos está entre los otrora votantes del PP. Basta con escudriñar las fotografías para corroborar esta afirmación.

Soplan vientos favorables para el partido de Abascal debido a la conjunción de varios factores, que por separado quizá no tuvieran el efecto que se vislumbra pero que entrelazados conforman la tormenta perfecta que se ciñe para los objetivos de esta formación. Entre esos indicadores sobresale el hartazgo de una población cansada de que no se solucionen sus problemas y de ver la indefinición de los demás partidos durante estos años en relación a cuestiones de Estado, como es la unidad territorial. En su potencial electorado, el de Vox, cohabita más gente del medio rural del que se piensan algunos. Son gente que no comprende cómo los dos partidos tradicionales no se ponen de acuerdo en temas capitales. Son gente normal que no suele hablar mucho porque está mal visto y que, en cambio, ahora van a romper con esa timidez para hablar alto y claro a través de las urnas. Son cazadores, taurinos, pescadores, amantes de las tradiciones rurales, españoles hartos de vivir bajo el que dirán y que se van a agarrar a la papeleta de Vox como a un clavo ardiendo para, de esta manera, dar un golpe en la mesa y decir basta ya de tanta falacia y mediocridad. Son gente que creen en España, en una sola, y no en 17 Españas.

Como todo voto surgido del hartazgo, el de Vox tiene su riesgo de volatilidad, pero de momento llenan aforos impensables para otras formaciones y eso también tiene su efecto dominó. Ahora bien, todo es efímero si no son capaces de explicarse en asuntos transversales de ámbito social y familiar. Ahí no caben medias tintas ni retrocesos. 


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