SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Inmaduros

08/12/2020

A la clase política la juzgamos los medios cada día desde diferentes perspectivas. Las más  recurrentes y sobre las de más impacto, tienen que ver con la corrupción o gestiones que rozan lo delictivo, pero creo, sinceramente, que lo peor de todo es la demostración de inmadurez en la que se prodigan, ajenos a la inquietud que ello provoca. ¿En manos de quien estamos?, me pregunto a menudo.
Los tediosos debates sobre los presupuestos, un clásico en esta época del año, son el marco que más evidencia esa inmadurez a la que me refiero. Entiendo que, quienes se integran en un partido y alcanzan alguna responsabilidad en el mismo, tengan que hacer caso, al pie de la letra, a los que les indican en los argumentarios que sus superiores en el organigrama del partido, les remiten. ‘El que se mueve no sale en la foto’, aseguran que decía Alfonso Guerra en los tiempos en los que tanto pintaba en aquel PSOE que arrasaba en las elecciones. Pero, hasta para estarse quieto hay que tener una cierta elegancia.
El guión es; los portavoces del partido en la oposición echan cuentas y siempre les sale que los que mandan discriminan manifiestamente a Soria. Son datos, aseguran, objetivos. Pero los que sustentan al ejecutivo de turno, se arman de argumentos comodín que valen para todo, por ejemplo que hay partidas no provincializadas y que ahí es donde a Soria la vamos a poner en órbita. No será mentira, pero tampoco es verdad, porque depende de circunstancias que están en la propia etimología de la la palabra ‘presupuestos’; son lo que se presupone que se va a hacer en la anualidad siguiente.
Asombra, sobre todo, que esa evaluación tenga menos peso informativo que la presentación presupuestaria. O sea, la justificación de lo que se ha hecho y las partidas que se han ejecutado. Y si llega lo hace como estos días de atrás, que, ante la crítica socialista, por la escasa ejecución del año que termina, la defensa desde las filas populares se basa en el infantil argumento de que el ayuntamiento de Soria se gasta menos aún. Es esta una prueba palpable de falta de madurez, en dos frentes. No sólo en lo referido a la estrategia de defensa, sino en la evidente incapacidad de llevar a cabo lo que se propone, al menos en los plazos que se anuncia. Por esa razón es por la que los ciudadanos, a la hora de votar, que es cuando se expresan con más contundencia, depositan la papeleta con los nombre de aquellos que más eficaces han sido a la hora de poner en marcha proyectos que se ven, que se disfrutan, que se palpan. 
En resumen, que ser maduro, en estos casos, es hablar menos y hacer más. Los éxitos se publicitan sólos.



Las más vistas

Opinión

Mochufa

Llama la atención que el peso de la ley cargue contra unos y no contra otros