CRÓNICA POLÍTICA

Fermín Bocos

Periodista y escritor. Analista político


¿Qué hace la oposición?

Sabemos que Pedro Sánchez está negociando apoyos a su investidura desde la noche misma de las elecciones y que tras conseguir el de Podemos, al precio de acomodar a Pablo Iglesias en el Consejo de Ministros, sigue buscando el de ERC sin que sepamos a cambio de qué. Lo que no sabemos, más allá de algunas declaraciones preñadas de obviedades, es qué han hecho durante el último mes los líderes de los partidos constitucionalistas con Pablo Casado a la cabeza en orden a intentar que Sánchez desista en su deriva de pacto con Podemos y los sediciosos de ERC.

Hablo de hacer, no de declarar ante las cámaras de la televisión para quedar bien. Sabemos por Pablo Casado que Sánchez no le devolvió una llamada la noche del 10N. Mal hecho. Pero, ¿volvió a llamar? ¿Lo ha intentado más veces? Ya sabemos que Sánchez no está especialmente dotado para respetar los usos y costumbres propios de la cortesía democrática. En su día expulsó sin miramientos a Tomás Gómez, a la sazón líder de los socialistas madrileños, y ordenó que cambiaran la cerradura de su despacho en la FSM.

También sabemos que tras fallar en su intento de convertir las elecciones del 10N en un plebiscito (el PSOE perdió setecientos cincuenta mil votos y tres escaños), en la noche electoral sufrió un ataque de pánico al escuchar a Pablo Casado anunciando que el PP estaría dispuesto a abstenerse en la investidura pero no con Sánchez de candidato. A la mañana siguiente, Sánchez llamaba a Pablo Iglesias y pactaba en pocas horas lo que había estado mareando durante seis meses. Casado le llamó pero no recibió respuesta. ¿Qué debía hacer? ¿Esperar la devolución de la llamada o tomar la iniciativa? Por ejemplo, hablando con los dirigentes del PSOE críticos con la deriva emprendida por Sánchez. Hacer algo, no perder el tiempo intentando lanzar una opa sobre los restos de Ciudadanos o dejándose acomplejar por la irrupción de Vox. Todo menos a esperar a que Sánchez se estrelle con su apuesta aventurera con Podemos y los separatistas.

La política es arte de lo posible y exigencia de lo necesario. Hacer. Promover actos públicos, agitar las redes como ha venido haciendo la izquierda en general y Podemos en particular cuando algún asunto les interesaba que abriera un debate social. Es verdad que en el ámbito de la televisión de alcance general -el medio más influyente- el PP comparece desasistido (está pagando errores cometidos en el pasado a la hora de otorgar licencias), pero aún así, debería intentarlo. Todo menos esperar a que el ciudadano Pedro Sánchez nos dé las navidades antes de Navidad.