SIN RED

Loli Escribano

Periodista


Vacíos, pero leídos

Se ha dicho todo, aunque prácticamente nada se ha hecho por resolver el problema de la despoblación. Me gusta usar esa expresión, «despoblación», porque la acuñación «España vaciada» me empieza a agotar. La percibo como un producto ficticio para esconder la falta de voluntad por resolver un problema real.
Se ha dicho todo. Se ha analizado todo. Hace falta banda ancha, buenas autovías, tren de alta velocidad, empleo, mucho empleo y muchos proyectos, muchos, muchos. Se insiste machaconamente sobre las carencias, pero yo, vitalista por naturaleza, me quedo con la parte más dulce, la más positiva. Todo en la vida, hasta el mayor problema, tiene algo bueno, una enseñanza, una aportación. Todo. Uno de los beneficios de la despoblación son los bibliobuses. Me parecen una maravilla. Un regalo. Una suerte. Cultura ambulante. En Soria tenemos dos gestionados por el Centro Coordinador de Bibliotecas de la provincia de Soria. La gestión la asume dicho centro que depende de la Diputación mientras que la Junta de Castilla y León aporta el personal. Estos dos buses visitan 117 localidades integradas en diez rutas. No soy de resumir en números, porque creo que la vida no son cifras, son experiencias; pero a veces vienen bien para entender la importancia de un servicio como éste. El año pasado atendieron a 4.751 lectores, el 64% adultos y el 35% infantiles. Y eso que se dice que en España no se lee. Y es cierto, no se lee casi nada. ¡Qué pena! Pero en esos pueblecillos en los que casi no hay cobertura, en los que se oye la respiración de cada vecino cuando pasea por sus calles, en los que se conocen todos, en los que no hay centros comerciales ni emisiones de coches que circulan rutinariamente, en esos pueblos sorianos, sí se lee. Imagino que cuando llega el bibliobús debe ser una fiesta para los vecinos de esas localidades casi vacías con pocas opciones de ocio y relaciones humanas. Debe ser un soplo de aire fresco quincenal. Un soplo de aire cultural. De renovados intercambios de opiniones con los bibliotecarios que recorren la provincia con los que establecen conversaciones alegres y amenas antes de ofrecerles sus libros, sus pelis, su música. Cada bibliobús contiene más de 3.500 documentos, entre libros, vídeos, DVDs, revistas y cds. Las gentes de esa Soria despoblada esperan con ilusión la visita de sus autobuses que transportan sobre sus cuatro ruedas a príncipes de países lejanos, gnomos escondidos en árboles, códigos secretos, náufragos, niños que no crecen, espías, romances secretos, asesinos en serie o caballeros hidalgos que luchan contra molinos de viento. Y como no hay dos sin tres, la Diputación está acondicionando uno más para sustituir al más antiguo y para seguir repartiendo cultura, vida y libros por todos esos pueblos vacíos, pero leídos.