LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


No es progreso, es empobrecimiento

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias presentaron y rubricaron el lunes su programa de gobierno. Una ristra de intenciones sin memoria económica y que se parece bastante a lo que ya ambos partidos habían plasmado en unos presupuestos que nunca se llegaron a aprobar. El acuerdo de coalición pretende básicamente subir los impuestos, gastar a troche y moche, derogar la reforma laboral del PP, subir el SMI, cargarse la reforma de las pensiones e intervenir en mercados como la vivienda y la energía.

Los más optimistas calculan que el gasto público puede ser superior a los 30.000 millones de euros. Sin embargo, si uno se ciñe a todo el gasto que se pretende realizar (becas, dentista, copagos sanitarios, educación y lo que no sabemos de los acuerdos firmados con los grupos minoritarios) la cuenta puede subir hasta los 50.000 o 60.000. Sin embargo, los ingresos, teniendo en cuenta los impuestos que pretenden subir, no va más allá de los 5.000 millones. La deducción es clara: o van a subir más los impuestos y lo de los "ricos" es la patraña de siempre o nos van a endeudar aún más.

Lógicamente, la preocupación es máxima. Hay que tener en cuenta que la economía ya crece por debajo del 2% y sin reforma laboral, el empleo no aumenta con crecimientos por debajo de esa cifra. Además, una nueva subida del SMI y más impuestos abocará a las empresas, ahora sin poder ajustar por la vía de los costes, ajustes de jornadas y salarios, a lo que ya vimos a partir del 2008 y que fue un paro masivo. Y el paro ya sabemos a dónde nos conduce, al empobrecimiento, los desahucios, los impagos.

Tanto Sánchez como Iglesias se afanaron el lunes en convencernos de que su gobierno va a ser el más progresista de la historia. No se lo crean. Si este gobierno se pone en marcha con este programa, volveremos a vivir tiempos difíciles para las empresas, los trabajadores y los pensionistas, sobre todo los que se jubilen dentro de unos años.



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