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José Luis Bravo

SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Contradicciones

11/06/2022

Ya desde mi tierna infancia me especialicé en detectar contradicciones de todo tipo que a menudo nadie me podía explicar. Ni los curas dieron razón para la existencia de tanto mal en el mundo, cuando Dios es infinitamente misericordioso, ni los profes del instituto encontraban la causa para que medio mundo pasara hambre mientras en la otra mitad se tiraban alimentos a espuertas. Tampoco entendía los castigos 'por mi propio bien' de los que a menudo me hacía, por lo visto, merecedor. A estos ejemplos, con el paso de los años, les he dado explicaciones por mi cuenta aunque no viene al caso darles las brasa con ellas porque tengo nuevas contradicciones de las que ocuparme y la última es que, aunque este país tiene tasas elevadas de paro, hay empresas que no encuentran profesionales a los que contratar. Camioneros, ingenieros, camareros… y no sé cuantos más. 
Hace ya tiempo que la Cámara de Comercio de Soria levantó alertó de los problemas para encontrar los profesionales que buscan con denuedo las empresas de la provincia. Aunque no soy seguidor de las redes, sí encontré quien aseguraba que no es el problema la falta de candidatos para esos empleos, sino las retribuciones que se les ofrecen por su tarea. Lo primero que se me ocurre es que el mercado no funciona adecuadamente. Los liberales a ultranza deberían saber lo que supone la ley de la oferta y la demanda. Si te hace falta algo que escasea, sube el precio y santas pascuas. Otra cosa es querer hacer fortuna a costa de esfuerzos mal pagados. Bien saben esto los que se están forrando de manera obscena, aunque legal, a causa de las convulsiones que está generando la guerra de Ucrania. Ya habrán constatado que no sólo se demandan los precios de lo que llegaba y ya no lo hace del país de los cosacos, sino también productos como el aceite de oliva cuyo primer productor es el nuestro.
La otra versión de lo que está pasando la sostienen los sectores más refractarios de la sociedad, no sólo políticos. Aseguran que hay tantos mecanismos de ayuda a los que no tienen recursos y tanta picaresca, propia de los españoles, que no sale a cuenta ir al curro. No dudo que es un argumento exagerado, pero tampoco quito la razón a quien piense que sale caro trabajar, por ejemplo si la aceptación de un empleo supone cambiar de domicilio y afrontar, de entrada, alquileres abusivos. En este aspecto Soria tiene muy mala solución. Es muy difícil que alguien venga a buscar trabajo aquí aunque haya mucha oferta. Como ven casi todas las contradicciones tienen al final alguna explicación. Lo que no la tiene es la carencia absoluta de ideas para poner remedio a esta absurda circunstancia.