VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


La conjetura de la Covid

21/06/2020

La cifra de fallecidos por Covid-19 en España ha sido el mayor misterio de la primavera que acaba hoy, y amenaza con serlo también del verano. O no. Depende del riesgo que vea a su alrededor el Gobierno para decidir si de una vez dice la verdad a los españoles o sigue engañándoles con el mayor descaro que se recuerda desde hace décadas... y con el menor coste: no se protesta, no se moviliza a los estafados, no se explica, no se hunde la intención de voto de los partidos políticos que mienten sobre un asunto tan sensible como la vida de sus administrados. Visto que todo esto ocurre pese al gran señuelo montado sobre las víctimas mortales, no parece probable que se aclare de manera oficial cuántos ciudadanos han muerto por esta pandemia en nuestro país. Más bien parece que el presidente, los ministros y los asesores han decidido que la cifra no llegue a 30.000, y bajo ningún concepto va a ocurrir. Es como las dimisiones en Gobierno: Sánchez decidió en su día que aquí no dimitía ni un solo ministro más, y ya puede hundirse el Titanic que no se irá nadie a casa, ni siquiera al ser sorprendido Marlaska en la flagrante falsedad del cese del coronel de la Guardia Civil. Pasan unos días, y del escándalo no se acuerda ni siquiera la prensa más molesta.

Cada día las comunidades autónomas han venido informando de los casos de fallecimiento. Y la suma ha dado siempre cero para Sanidad. La cifra de 27.136 muertos oficiales por el virus ha permanecido inamovible durante casi dos semanas pese a que semana a semana sí se daba cuenta de decenas de óbitos. Un engaño sobre otro engaño, con la impasibilidad de quien no tiene nada que perder por muy deleznable que sea su pecado. Es un problema irresoluble, si escuchamos a la portavoz Montero decir textualmente que se contabilizan diariamente los “movimientos” de las horas anteriores, pero solo “cuando la enfermedad ha transcurrido en los siete días de los 14 días previos a que se esté dando el dato”. Llámenos tontos, pero no se ría de nosotros.

Ahora además se entrecruza un vector de más difícil resolución aún: el feminismo radical en México pide que comience a hablarse de pandemio, porque la palabra pandemia es una estrategia del patriarcado dominador para que todo lo negativo se atribuya al género femenino. No tiran en dirección equivocada. El virus Covid-19 pasó milagrosamente de un día para otro y en pleno confinamiento a ser “la” Covid-19 con el reconocimiento de la RAE, que va convirtiéndose en notario mayor del acta de defunción de nuestra sociedad de los valores.



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