LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


El día de la tormenta

Se va uno de vacaciones unos días, vuelve, y lo primero que piensa es que seguimos en el día de la marmota. Pero, no. Desgraciadamente, estamos mucho peor. La situación política no se ha movido. El gobierno sigue en funciones. Sánchez ha estado de vacaciones y no ha mantenido reunión alguna con los grupos políticos. Pablo Iglesias ha dado el paso de enviarle una nueva propuesta, pero el PSOE ha dicho que no le sirve. En 48 horas, el presidente del gobierno se ha desplazado a Canarias, cuando ya había pasado lo peor del trágico incendio, ha despedido a la selección española de baloncesto y, eso sí, no ha hecho declaración alguna que tuviera que ver con la situación de paralización política. Después acudió como invitado a la cena del G-7. Y hasta aquí se puede leer. 
Mientras, el país no avanza y la economía española, europea y mundial empeora. Las Comunidades Autónomas reclaman sus atrasos para poder hacer frente a sus gastos, los datos macroeconómicos se van deslizando por la pendiente o directamente están en negativo. Todos los analistas, incluido el BCE, que ha publicado las actas de su última reunión, expresan una gran preocupación por la evolución económica de la eurozona. Italia muy probablemente va a ir a nuevas elecciones y cada día la perspectiva de un Brexit no duro sino alocado es más probable. Todos los países importantes se están planteando medidas para evitar que los efectos de una desaceleración, incluso recesión, sean menores para la población. Alemania piensa gastar más, Estados Unidos y China van a bajar impuestos y en España estamos en que aquí no pasa nada porque crecemos más que nuestros socios. Pero, la realidad es que las exportaciones, la inversión, la venta de automóviles, la confianza y los pedidos, entre otros indicadores, caen y lo veremos aún más claro cuando se hagan públicas las cifras de evolución del mercado de trabajo de agosto, que ya en junio y julio con claridad dieron las primeras señales. Hace falta un gobierno, aunque es cierto que no cualquier gobierno ni un ejecutivo débil. Las reformas no pueden esperar. Así que, si va a haber elecciones, que se sepa cuanto antes y podamos tomar decisiones con algo de información.


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