SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Aguafiestas

03/07/2020

No pienso cambiar la cabecera de esta columna, ‘Sopa de Guindillas’ que está a punto de cumplir 30 años en el papel desde los tiempos del extinto Soria Semanal hasta los actuales del periódico que tienen en sus manos. Lo digo porque hay quien me ha sugerido que la llame ‘el aguafiestas’ por la propensión al pesimismo que, al parecer, irradian en general mis comentarios. Sin embargo, reconozco que hoy sí voy a oficiar de cenizo y agorero.
La semana pasada anunciábamos a bombo y platillo, dando palmas, aunque sin abrazos, porque está muy mal visto en los tiempos que corren, el amplísimo acuerdo parlamentario que impulsaría acciones de gobierno a favor de la ya afamada ‘España vaciada’. Un diputado, Tomas Guitarte, de Teruel Existe, logró el acuerdo de los señores diputados y se definieron en un documento las medidas a llevar a cabo para que se reequilibre, en la medida de lo posible, el panorama demográfico español. Todos a favor, menos Vox que se abstuvo.
Alguien podría suponer que estamos ante un gran avance para alcanzar los objetivos que tantos años llevamos exigiendo y a veces mendigando.  No cabe duda de que estamos ante un nuevo reconocimiento, en los más altos niveles, de la situación de una parte muy importante del territorio nacional, pero de momento no hemos pasado de donde ya estábamos.
Para rebajar el entusiasmo del personal, sin ánimo de causarles una depresión a sumar a la que ya nos está arrastrando el cororavirus, les recordaré algunos hitos en los que tañeron las campanas de la provincia entera, al menos de manera figurada.
 6 de Mayo de 2005. El Gobierno de España, en consejo de Ministros aprueba el PAES. A finales de ese mismo mes, la Junta de Castilla y León se estira y anuncia el ADIPSO, una especie de PAES pero a nivel regional y emanados, en ambos casos, del poder ejecutivo que es el que tiene las competencias y la pasta para lograr los objetivos propuestos. Echen la vista  atrás y observen el resultado. Del PAES poco y del ADIPSO nada. Más cerca, en la pasada legislatura, se pone en marcha, a instancias de las Cortes Regionales el Plan Soria. Sin ningún rubor la consejera del Olmo atribuye los gastos corrientes al capítulo de inversiones extraordinarias. Y tan ancha.
Estos tres ejemplos sirven para  evaluar la eficacia de los grandes anuncios. Si dos gobiernos, con presupuesto, han fulminado sus propios  planes, ¿qué se puede esperar de una moción, sin carácter vinculante y en la que ni siquiera se fijan los plazos para desarrollar lo que propone?. Vale, pueden llamarme aguafiestas, pero pronto verán que nunca hubo fiesta que aguar.



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