SIN RED

Loli Escribano

Periodista


La gran estafa

A punto de terminar el plazo para presentar las candidaturas de las elecciones generales, me pregunto si podremos fiarnos de ellas. Me refiero a las candidaturas, no a las elecciones (bueno de los comicios igual tampoco, pero eso lo dejo para otro día). Me pregunto si podremos fiarnos de los partidos políticos. Más en concreto de los integrantes de las listas electorales. Lo tenemos bien recientito.Recién comenzada la legislatura municipal, en apenas tres meses, la número uno y el número dos del Partido Popular en el Ayuntamiento de Soria han desaparecido. Me da igual la causa. Ni las voy a recordar. Lícitas. Legales. Sí. Una estafa, también. El gran engaño. En mayúsculas. Han traicionado, utilizado y mentido a sus electores. Presentaron una lista que apenas tres meses después se ha desmontado. No estamos hablando de los puestos de relleno, de los últimos candidatos que están por si suena la flauta más haciendo un favor que recibiéndolo. Hablamos de las dos principales bazas de un partido para conquistar el apoyo del electorado, para intentar conseguir una Alcaldía. ¿Quién va a confiar a partir de ahora en las listas que presente el PP en Soria? Ni voy a entrar a opinar sobre el premio que se ha otorgado a la número uno, Yolanda de Gregorio, regalándole la Delegación Territorial de la Junta cuando debería haber sido castigada por perder un concejal en el Consistorio capitalino. Ni tampoco voy a entrar en la poca honestidad del número dos, Carlos Castro, que argumenta problemas personales para largarse siguiendo la estela de su líder y presidenta. ¿Esos problemas no existían hace tres meses? Qué mala suerte. No quiero frivolizar, pero para frivolidad la de aquel que no respeta los valores de la democracia y tira por el camino más fácil dejando en la estacada a los que votaron porque creyeron en él. Eso sin reflexionar sobre la faena que hace al resto del equipo municipal. Me pregunto si los siguientes en la lista, el tres, el cuatro, el cinco, etc, seguirán también esos pasos, interesados en un caso, cobardes, en otro.
¡Ojo! No es el único partido que se dedica a este arte del birlibirloque. Hace cuatro años también ocurrió algo parecido en el PSOE, pero pasó más desapercibido. La número uno del PSOE a las Cortes Regionales por Soria, Esther Pérez, renunció a su cargo para asumir la Vicepresidencia de la Diputación. Ni tan mal. Juegan con los traslados de una a otra institución como el que se merienda un café con magdalenas. Les importa un reverendo pimiento el compromiso adquirido en las urnas con los que han depositado allí sus papeletas. No me extraña que entre unas cosas y otras la ciudadanía esté hasta los mismísimos y esté valorando quedarse en casa el próximo 10 de noviembre.