JALÓN POR LA VEGA

Silvia Garrote

Periodista


¡Que llegan las setas!

12/09/2020

El otoño se asoma inexorable a Soria, una época benigna por los días suaves y soleados que últimamente lo acompañan y por la llegada de las setas, un recurso tan unido a nuestra cultura. A estas alturas del año es tema de conversación si ha llovido lo suficiente como para que la campaña setera sea propicia y todo el mundo está pensando en su incursión al monte a por níscalos o boletus o a las zonas donde se crían las setas de cardo. Es obvio que este año estamos hablando de otra cosa, que hoy prefiero ni nombrar. Me centro en este tema porque creo que es importante tratar otros asuntos, la vida sigue, al fin y al cabo. Recordaba el otro día con una amiga los ratos que habíamos pasado de pequeñas recogiendo níscalos (nícolas, en nuestra zona) y la emoción que nos daba ir a venderlas por unas cuantas pesetas. Obviamente, las ganancias no eran muchas, pero el buen rato pasado en el monte compensaba, y también los sueños de tesoros naranjas escondidos entre las zaragujas. No ha sido mi caso, pero todos conocemos los sobresueldos que muchas personas han logrado en los otoños gracias a vender setas. Rentable o no, el hecho de salir a por boletus o setas es un ejercicio saludable que sirve también para preparar ricos platos. 
Y el comienzo de la campaña micológica también se acompaña de una cantinela que, a base de repetirla, parece una verdad irrefutable: que en Soria no hemos sido capaces de sacar partido a este recurso. Recientemente he vuelto a escuchar esta sentencia y me ha hecho reflexionar sobre el tema, concluyendo que no es cierta. Soria ha sido una de las primeras provincias en regular la recogida de setas, un modelo que ha sido imitado en muchos otros lugares de Castilla y León y del resto de España; con sus fallos, con la dificultad que entraña, pero es una realidad en una gran parte de los montes sorianos. También las empresas sorianas han sido pioneras en la transformación de productos micológicos y hay continuos avances, especialmente en el campo de la trufa negra. Desde hace muchos años, se inició el camino de la formación con cursos de guías micológicos. El campo de la investigación micológica ha dado frutos, incluso con proyectos internacionales (Mycosylva y Micodata) del Cesefor, entre otros programas. Esta misma semana se presentaba Micogest, un proyecto de innovación para gestionar la regulación del recurso micológico a través de herramientas basadas en las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC). 
Las setas son un recurso turístico de primer orden en Soria hace décadas, convirtiendo el otoño en el nuevo agosto, llenando restaurantes y casas rurales, gracias en parte a la acción de muchos ayuntamientos que han organizado jornadas, exposiciones y actividades en torno a ellas. La afición y calidad de este recurso en la provincia ha propiciado la organización del congreso de cocina micológica Soria Gastronómica, así como la Feria de la Trufa de Soria en Abejar y el concurso internacional de Cocina con Trufa. Setas y hongos son el reclamo de la Semana de la Tapa Micológica, que tanto turismo atrae. La compra y venta de productos micológicos está detrás de unas cuantas empresas sorianas y se han creado las primeras lonjas. Los restaurantes de una buena parte de la provincia preparan jornadas dedicadas a setas, hongos y trufas. 
¿Se podría hacer más? ¿se podría hacer mejor? Es obvio que sí, pero también lo es que el recurso micológico está aprovechado en Soria. Feliz temporada de setas, si finalmente llega. 



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