TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Contra todo pronóstico

15/09/2020

De alguna manera, te basta un par de ‘clases’ sobre valencianismo, un par de vídeos de historia y una mínima noción de la velocidad a la que viaja el genio cuando sopla viento de levante para saber que el domingo, en Mestalla, podía pasar perfectamente lo que pasó: que el Valencia golease y saliera líder de la primera jornada. Primero, y fundamental, porque fue contra todo pronóstico y si de algo sabe el equipo ‘ché’ en los últimos 30 o 40 años es de reventar los pronósticos: cuando todo sopla a favor, revienta; cuando todo está en contra, sobrevive. Es pura contradicción, un polvorín siempre a punto de estallar. 
El día en que entraron en vigor algunas restricciones severas sobre el ‘derecho a reunión’ (limitándose el número de personas que pueden juntarse), más de medio millar de aficionados se reunieron con una pancarta contra los dueños del club. Ya saben: rico compra club deportivo con el interés de medrar, ve que no medra lo suficiente, quiere deshacerse del club pero no puede, la gestión es un puñetero desastre a miles de kilómetros, el ambiente es irrespirable y cualquier proyecto nace tambaleándose si no directamente muerto. 
El capitán emigrado (Parejo), el central (Garay) lejos, el futbolista más estable (Coquelin) malvendido, el muchacho más prometedor (Ferrán Torres) en la Premier… Y con todo eso, un puñado de canteranos, la ‘manifa’ en la calle y la viva imagen de un desastre andante, hasta el punto de que no pocos lo meten en las quinielas del descenso, el primer líder de la temporada es el Valencia. Un club hipotecado por la megalomanía que reinó en aquellas tierras en las que un camarero que acababas de conocer te decía: «Creo que no hemos pagado nada a nadie, pero tenemos la ciudad preciosa». 



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