DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Venganzas en diferido

11/09/2020

En tiempos de mayor tribulación, cuando se habilitaban centros especiales para albergar cadáveres sin que nadie se atreviera a pronosticar el número final de fallecidos, muchos llegamos a creer que nada volvería a ser igual, que la experiencia vivida haría surgir comportamientos más generosos. El hombre nuevo. Incluso llegamos a pensar que de tan traumática situación los dirigentes políticos, los que tienen la obligación de velar por el bien colectivo de los ciudadanos a los que representan, emergerían comprometidos con la responsabilidad por la que cobran. Craso error.
No hay mayor falsedad que la generalización, pero también es fácil caer en esa trampa cuando lo que mayoritariamente se oye resulta tan poco edificante. Paradigma de este tipo de comportamientos fue el Pleno del Congreso de los Diputados del pasado miércoles. El objetivo de este tipo de sesiones es dilucidar el comportamiento del Gobierno en su gestión, multiplicar su eficacia con las aportaciones, o reprobaciones, de los grupos parlamentarios. Nada más ajeno a la realidad. La impresión que trasladan los medios de comunicación es que los portavoces acuden al hemiciclo a soltar su frase, afortunada o desafortunada, con el único objetivo de ganar un titular. La notoriedad ha sustituido a la eficacia. La frivolidad provoca la normalización de mentiras, de medias verdades, sabedores de que la auténtica verdad permanecerá oculta el tiempo suficiente como para que cuando se manifieste resulte irrelevante.
Junto al Covid-19, el otro nombre que reclama atención es Villarejo. El virus hace de sordina y el excomisario continúa en su afán de mostrar al público una realidad nauseabunda, el fango en el que chapotean realezas, civiles de trayectorias vitales sorprendentes y otros supuestos y menos conocidos delincuentes. En la cola del pan alguien decía, entre la seriedad y la sorna, que a Villarejo había que hacerle un homenaje nacional. Sin su venganza nada de estos delitos sabríamos. Una medalla con vuelta, porque no cabe en estos casos cobrar la pieza en diferido.



Las más vistas