SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


La autonomía indefinida

05/02/2020

Timoteo, mi padre, insistía en que hiciera la cepa de los pilares ancha, honda y bien cuadrada, porque era la base para sustentar  el edificio que estábamos construyendo. Ante mis quejas y protestas, propias de un estudiante que se pegaba los veranos currando en la construcción, él me aleccionaba, tan didáctico como autoritario, al respecto de lo que ocurriría si fallaba parte del asiento del bloque de viviendas que empezábamos a levantar. ‘Diez centímetros más y remata los rincones, que si no pierdes base’ solía decir, Y no se hablaba más. Trago al botijo, escupitajo a las manos, pico y pala.
A veces recuerdo aquellas lecciones y últimamente con más frecuencia, a cuento de la manera en la que se  ha edificado esta comunidad autónoma, que incluso a veces se tambalea con pretensiones secesionistas como las de  León. En más de una ocasión he podido comentar en este mismo espacio, que resulta sorprendente que  con tres décadas y media a la espalda, Castilla y León, no disponga de una eficaz ordenación del territorio. Esas eran las cepas, la cimentación que había que desarrollar y sobre la que, una vez fraguado el hormigón se podría levantar todo lo demás.
A esa magna chapuza, que se perpetúa en el tiempo y tiene poca pinta  de ser abordada con seriedad, se van sumando otras evidencias que aquí, como buenos españoles, lo hacemos todo a salto de mata. Esta semana, sin ir más lejos, se volvía a poner sobre la mesa el manido asunto de las competencias impropias que asumen las administraciones locales cuando deberían sufragarse con fondos, e incluso gestión, del ejecutivo autonómico. Hablábamos de materia social sobre todo. Pero lo más chocante es que, nadie parece tener claro que le compete a cada cual. Podemos entender que,  por ejemplo, la asistencia domiciliaria a personas mayores, es asunto de implantación muy posterior a la aprobación de nuestro estatuto y las leyes y reglamentos que de ella derivan, y en consecuencia hay que ir acomodando las  piezas donde apunte el sentido común. Servicios Sociales, o sea la Junta de Castilla y León.
Cuando vemos dudar a las partes implicadas, en torno a un asunto que mueve una cantidad importante de recursos no puedo por menos que echar de menos a algún Timoteo que, consejería por consejería, y diputación por diputación, les explique a sus ilustres próceres que para que el pedazo de estructura que es la administración autonómica no se tambalee, hay que hacer bien los cimientos. Esto es cosa tuya y lo otro mía.
Así que ¡hala!, pico,  pala y a cavar, que cobran ustedes más que los encofradores y sus peones.



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