CARTA DEL DIRECTOR

Iván Juarez


Kilómetro cero

17/10/2020

Se dice, no sin razón, que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra; lo que no se cuenta, es más complicado, es la frecuencia con que lo hace. Conocer la historia, otro tópico devaluado de un tiempo a esta parte, tampoco nos impide repetirla. Parecen lejanos aquellos tiempos de confinamiento donde la actitud ciudadana ganó la batalla alCovid o al menos frenó su avance a base de no pisar la calle. Tiempos en los que el foco se puso en la necesidad de apuntalar un sistema sanitario que hizo aguas ante un enemigo desconocido y que sigue evidenciando carencias y grietas que comprometen la atención más cercana. Fue abrir la puerta de toriles, el sol del verano en nuestras caras y dejarnos de aplausos y homenajes a nuestros sanitarios (de hecho ya se empieza a percibir cierta animadversión al sector). Quien más o quien menos ha tratado de darse un tiempo de asueto, de disfrutar el tiempo perdido animados por una estrategia institucional que anteponiendo la economía a la salud nos ha animado, con nuestra complicidad, a mirar para otro lado. No es que la primera ola haya dejado paso a la segunda sino más bien el virus ha estado desde su irrupción entre nosotros atenuado por el encierro y una distancia social que hemos ido relajando.
Quedan lejos los tiempos de las buenas intenciones, de esa solidaridad balconiana compartida, instantes buenistas que han dejado paso al sálvase quien pueda, a negar la evidencia y a evitar la empatía con el sufrimiento ajeno. Aquí, en Soria, donde se está conteniendo el contagio, el goteo de fallecidos no cesa y no está de más recordar que el primer golpe tardó en llegar a la provincia pero cuando lo hizo causo estragos. Con lo vivido, con las cifras en la mano, con un país, España, en el punto de mira por la rápida expansión del virus, no se entienden comportamientos como los que nos encontramos día sí día también en diferentes latitudes: personas que se saltan la cuarentena, gente sin mascarilla, fiestas universitarias sin control... Es cierto que los líderes políticos no animan a cumplir las normas (la polarización, la crispación no ayudan), pero los ciudadanos, como demostramos en su día, debemos estar a la altura.
Son tiempos de creciente desmemoria en los que casi hemos vuelto a la casilla de salida en la lucha contra el maldito coronavirus, una batalla de la que muchos ilusos pensaban íbamos a salir transformados. Hemos vuelto a ese kilómetro cero del que el pasado puente salieron miles de madrileños sorteando el estado de alarma tras un nuevo sainete con la Comunidad de Madrid y el Gobierno como protagonistas. Hasta Soria llegaron más de 10.000 residentes de la capital de España que antepusieron su disfrute personal a la salud propia y de los demás. Un 8% más que un viernes convencional. Lo desvela, según contamos hoy, un estudio de la empresa de análisis de datos Kido Dynamics que realiza un seguimiento diario de los patrones de movilidad en España. El pasado mes de junio, un estudio del CSIC que analizaba los movimientos antes de la emergencia sanitaria revelaba que el 76% del pico de mortalidad se explica a partir de la movilidad con Madrid. No es cuestión de elegir entre la bolsa o la vida ni de criminalizar al territorio más expuesto al virus (con su aeropuerto, sus millones de personas, su intensa cotidianeidad) pero esperemos no tener que lamentar en próximas jornadas el masivo despliegue de turistas en cada rincón de monte soriano.