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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Topetazo

02/09/2022

El engañoso tope al precio del gas, vendido en la primavera por el Gobierno como el hallazgo ingenioso y genial para abaratar o contener el precio de la luz, se ha convertido en topetazo. Algo barruntaba el sentido común de los ciudadanos, que cualquier medida aparentemente restrictiva del beneficio de las empresas eléctricas, acabaría siendo soportada por los consumidores. Sorprendentemente el asunto no ha sido abordado por los medios de comunicación en los últimos meses, cuestión rayana entre los incendios forestales de cada año, que tan magníficas imágenes producen para las teles, y el reiterativo y absurdo debate en torno a la temperatura permitida en locales públicos y comerciales. El gobierno encantado, claro. No se recuerda un agosto tan plácido desde el punto de vista de las urgencias políticas. Cuando el presidente de Iberdrola dijo aquello de que solo los tontos pagaban cara la luz, seguramente a él se le olvidó y, más grave aún, nadie que lo sabía se lo recordó, que había letra pequeña en los nuevos contratos libremente pactados con las eléctricas.
Las comercializadoras de la energía mantienen una dura pugna por atraer clientes, con ofertas muy tentadoras. Todos hemos recibido llamadas con precios que oscilan entre los 13 y los 18 céntimos el kilovatio. Lo que las empresas ocultan es que la factura incluye un nuevo concepto, no siempre explicitado, el impuesto derivado del tope al precio del gas que el Gobierno vendió como la panacea para sobrevivir a su escalada. Un impuesto, le llaman «cargo normativo», que prácticamente dobla el coste final, 13 céntimos/kw. Este cargo, explican, es consecuencia de la aplicación del Real Decreto Ley del trece de mayo y se utiliza para «financiar el tope del precio del gas». Lo que no va en lágrimas se va en suspiros, dice la sabiduría popular.
Algunos creíamos que el tope del gas a 40 euros, la excepción ibérica, tenía por objeto mitigar el perverso sistema que impone al total de la energía el precio de la fuente más cara con la que se produce (tradicionalmente el carbón o el gas), aunque esta última represente tan solo el uno por ciento. Ignorantes y engañados.