ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista


Condena e investidura

23/11/2019

Pablo Iglesias cambió sus principios sobre la vivienda el día que se mudó desde su humilde piso de Vallecas al chalet con piscina y guardias civiles vigilando en una urbanización de alto copete en Galapagar. El líder de Podemos olvidó sus convicciones sobre la corrupción la mañana que tuvo que defender su vicepresidencia disculpando al PSOE por la sentencia de los ERE. Los procuradores socialistas defendían en las Cortes medidas en favor de la igualdad y el feminismo la misma tarde en la que la condena a varios ex altos cargos del PSOE andaluz nos permitía recordar a esa cuadrilla de pájaros que se gastaban el dinero de una fundación para ayudar a desempleados en puticlubs. No hubo mensajes de apoyo a la juez Alaya, instructora del caso, que fue insultada hasta el mismo día en que se conoció la sentencia por muchos compañeros socialistas.
De todos los análisis que se escucharon el día de autos pocos llegaron al nivel del que realizó el secretario de organización del PSOE. José Luis Ábalos se puso el traje de ministro de Fomento y encargó un camión de hormigón armado para el rostro con el que se presentó ante los periodistas en la rueda de prensa. Dijo que el caso, en el que resultaron condenados dos ex presidentes del PSOE, uno de ellos a seis años de cárcel, no es un caso del PSOE, sino de antiguos responsables públicos de la Junta (sic). Lo dijo y no le dio a continuación un ataque de risa por decirlo.
La sentencia le pilla a Sánchez con la calculadora en la mano, buscando apoyos que sumar a su investidura. El camino elegido por el candidato socialista le deja a merced de los diputados de ERC. Sus bases deciden el lunes si les viene bien mantenerlo en la Moncloa o si les viene mejor ponérselo un poco más difícil todavía.



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