CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La Mesa

Ya se dijo, antes incluso de que se celebraran las generales y se conociera por tanto su resultado, que las verdaderas intenciones de Pedro Sánchez se conocerían el 22 de mayo, cuando se concretaran las negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre la Mesa del Congreso, que se constituiría ese día.

Quedan apenas cuatro días para esa fecha y ya se sabe por dónde irán los tiros: Pedro Sánchez elige a Pablo Iglesias como pareja de baile. Detesta a Rivera tanto como Rivera le detesta a él y no parece que vayan a producirse grandes encuentros entre Gobierno y Ciudadanos en la próxima legislatura –aunque en política todo esté siempre en cuestión y dependiendo de las circunstancias-, con Pablo Casado no habrá más acuerdos que los que marca la política de Estado –Defensa, lucha contra el terrorismo, la Corona, la independencia de Cataluña- y con los independentistas catalanes ya se ha visto que la cosa está complicada. No por decisión de Sánchez, que bien que se arrimó a ellos en la moción de censura, sino porque los independentistas no quieren y lo acaba de comprobar el presidente en funciones con la patética operación Iceta. Patética porque él mismo firmó el certificado de defunción cuando la anunció antes de que se hubiera producido la elección de Iceta como senador, que se habría salvado sin problema si los parlamentarios independentistas no hubieran sabido que la elección tenía como objetivo convertirlo en presidente del Senado.

Pedro Sánchez ha llegado a un importante y trascendental acuerdo con Podemos sobre la constitución de la nueva Mesa del Congreso, al ceder a ese partido la vicepresidencia primera de la Cámara y una secretaría. Dos puestos que, junto a los tres del PSOE, garantizan la mayoría de izquierdas en la Mesa; pero además la vicepresidencia primera significa que cuando el presidente –o presidenta- se ausenten del hemiciclo, lo que suele ocurrir con frecuencia, será un miembro de Podemos quien dirija la Cámara. Casi nada.

Que nadie se llame ya a engaño: esta legislatura va a estar en manos de un presidente con un grupo parlamentario en minoría –como el de Rajoy en su último mandato- , corto de figuras con experiencia –aunque más corto en expertos parlamentarios será el del PP-, y con un protagonismo importante de Podemos. Porque, visto lo visto, que Sánchez dé tanto poder a Podemos en el Congreso a Podemos indica que es más que probable que dé entrada a miembros de esa formación en el gobierno, que es lo que ansía Pablo Iglesias desde que apareció en la escena política. Lo dijo desde el primer momento, él quería los ministerios de Interior, Defensa, Justicia, Economía, el CNI, RTVE y todo lo que se le pusiera por delante. No tendrá tanto, pero sí mucho.

Eso es lo que hay. Y que cada palo aguante su vela, incluida la derecha que no ha hecho bien los deberes, y los votantes de derechas que dispersaron el voto.


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