Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


La sequía abre la puerta a la importación masiva de cereales

Mercados sin sobresaltos en materia de precios, fuerte aumento de las importaciones hasta los 20 millones de toneladas y elevadas indemnizaciones para las compañías aseguradoras son las notas dominantes de una campaña de cereal marcada por la falta de lluvias a escasas semanas de su finalización. A última hora, por si faltaba poco, se sumaron los fuertes calores que en muchas zonas al Norte han asurado las superficies de cultivo reduciendo más los bajos rendimientos esperados. 
Desde la Administración, tras una reciente reunión técnica para evaluar los daños, no hay, en principio, pensadas medidas excepcionales ante una situación, dicen, que cuenta con la posibilidad de un seguro agrario cuyas primas tienen una subvención superior al 40% y unos ingresos por pagos directos como ayudas PAC. Como en circunstancias similares anteriores, la reducción de tipos en los módulos a efectos del IRPF y ayudas para la solicitud de créditos en un mercado con tipos de interés a la baja, podrían ser las medidas complementarias de apoyo.
Frente a situaciones del pasado donde cosechas cortas marcaban precios al alza y a la baja en años buenas cosechas, en la actualidad no hay compartimentos estancos en los mercados de los cereales y menos en un país como España, con grandes necesidades importadoras para su cabaña ganadera, por lo que hay una fuerte dependencia de los mercados mundiales. 
En las últimas semanas, se han producido discretos incrementos de los precios en origen, tanto para trigos como para cebadas. Las cifras que se manejan están entorno a los 187 euros para 100 kilos en trigos blandos y los 182, para cebadas. 
Aunque es difícil hacer previsiones sobre el futuro comportamiento de los mercados por los muchos factores en la oferta e intereses que influyen en los mismos, desde las Cooperativas Agroalimentarias, el responsable de herbáceos, Toño Catón, entiende que los precios pueden ceder en los próximos meses al entrar en los mercados de cereal cosechado en otros países del entorno y que, pasada esa primera fase, los mismos se recuperarán, siempre sin sobresaltos, dadas las buenas posibilidades para tirar de las importaciones ante las buenas cosechas en la UE, en otros países de Europa de Este y en el conjunto de las producciones mundiales. En todo caso, considera que, años como este son buenos para que desde la producción se tome una mayor conciencia sobre la necesidad de implicarse más en su organización para operar en los mercados en defensa de sus intereses.
En la UE, las previsiones apuntan a una cosecha de unos 306 millones de toneladas, lo que supone un aumento del 7% sobre la campaña anterior según los datos manejados por el Copa-Cogeca, con un incremento del 9% en trigos, del 6% en cebadas y del 2% en maíz. Por otra parte, se espera una cosecha mundial récord de 2.700 millones de toneladas, un 3% más que en el ejercicio precedente.
En España, la producción estimada finalmente por las Cooperativas es de solamente 13,9 millones de toneladas, lo que supone más de un 30% por debajo de la campaña anterior equivalente a 6,4 millones de toneladas. Para el conjunto de la producción cerealista, incluido el maíz, la cosecha será un 20% menos hasta los 17,5 millones de toneladas. 


La ganadería 

España, con unas cabañas ganaderas en ascenso en sus producciones y el número de animales en las granjas, aunque se hayan reducido fuertemente las explotaciones por falta de relevo generacional, por falta de rentabilidad o por ambas cosas a la vez, ha experimentado una gran necesidad de importar para atender las necesidades alimenticias de las mismas, muy especialmente en el caso del porcino. Ello ha supuesto que en los últimos años, las importaciones hayan oscilado entre los 15 y los 20 millones de toneladas. Sobre una demanda de unos 37 o 38 millones de toneladas de cereal, las importaciones para este año se sitúan en unos 20 millones de toneladas. A esa cifra se suman otros más de siete millones de importación de soja en sus diferentes formas, desde los granos a las tortas.
Con datos de la pasada campaña, España importó de terceros países un total de 6,4 millones de toneladas de maíz de los que 3,4 corresponden a Ucrania, 2,26 a Brasil y cantidades muy inferiores del resto de los proveedores. En trigos blandos, se importaron de terceros países 767.000 toneladas. En granos de soja, sobre una importación de 3,4 millones de toneladas, nada menos que 2,6 correspondieron a Estados Unidos.
Hasta esos 20 millones de toneladas de cereales que hay que importar, el resto corresponde a los países comunitarios y en menor media a varios países del Este. En la UE, el principal proveedor de trigos y maíz ha sido tradicionalmente Francia. Junto al país galo han destacado las entradas de cebada procedente del Reino Unido junto a partidas de trigos o avenas y centeno de otros como Alemania o Polonia. En todo caso, la caída de la cosecha española es una puerta abierta para la entrada masiva de cereal en los puertos y desde la UE, una autopista.


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