CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Una solución

Dijo el Rey durante el posado familiar en Marivent que deseaba que hubiera “un margen” para que los partidos encontraran “una solución de Gobierno”. Recordó Don Felipe que la Constitución establece los cauces pertinentes para el caso de que no se eligiera un presidente, y fue tan lejos como permite la Constitución al Jefe de Estado al señalar que preferiría un acuerdo de gobierno antes que unas nuevas elecciones.

Pedro Sánchez ha explorado todas las fórmulas posibles sin conseguir ser investido. Metido en un círculo desquiciante en el que se cree el único político capaz de ser presidente, hace culpables a PP y Ciudadanos de la situación por no aceptar la abstención, mientras comete desatinos que hacen imposible que cualquier partido con un mínimo de sentido de la responsabilidad puedan cooperar en apoyar la investidura de un político como Pedro Sánchez. Solo él es culpable de su fracaso: primero, por no conseguir el afecto de los votantes y obtener solo 123 escaños. Segundo, por decisiones insensatas como fomentar un gobierno en Navarra con la ayuda inestimable de un partido nacido directamente de una banda terrorista. Tercero, por demostrar un ansia de poder tan inconmensurable, que no tuvo reticencias en mandar a los suyos a que negociaran importantes cuotas de poder para Podemos en un nuevo gobierno.

A todas estas circunstancias que han hecho imposible la elección de Sánchez, se suma lo que se ha recogido hasta la saciedad por parte de quienes conocen a los protagonistas del escenario político: Iglesias y Rivera detestan a Sánchez en lo político y en lo personal, y esa animadversión es mutua. Casado en cambio rechaza a Sánchez por razones políticas, pero no personales, ya que no ha tenido tiempo de sumar agravios del líder socialista.

Así las cosas, hay una salida tan fácil, tan condenadamente fácil, que es seguro que algunos dirigentes políticos han pensado en ella, probablemente incluso dirigentes socialistas: que no sea Sánchez el candidato a la presidencia, que el PSOE elija a alguien que provoque menos rechazo y que inspire más confianza.

El PSOE cuenta con un número destacado de miembros con trayectoria, con experiencia de gobierno y con buenas relaciones con otros partidos incluido el PP, a pesar de que Sánchez ha laminado a algunos de los mejores. Pero quedan todavía presidentes y expresidentes regionales que harían mejor papel, desde luego, que el secretario general de Ferraz. No hay mucho donde elegir en el gobierno, pero José Borrell también, sin ninguna duda, tiene más enjundia, más peso y más capacidades políticas y de gobierno que Pedro Sánchez. ¿Por qué la oposición y el propio PSOE no exploran esa vía?

Si Pedro Sánchez exige sentido de responsabilidad a la oposición para que se pueda formar gobierno ¿Por qué no da un paso al lado, puesto que él es el obstáculo para conseguir los apoyos necesarios? Hay más y mejores candidatos en el PSOE.


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