TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Esa carita...

29/06/2020

Es la misma cara siempre: cuando te preguntaban por la capital de Yibuti (¡Era Yibuti!), cuando te dicen «¿Sabes dónde está la Farmacia Carinola?» y piensas que ha pronunciado mal Carolina, cuando te encuentras un jersey y alguien suelta «¿De quién es?», cosas así. ¿Cómo expresar «ni p… idea» con el rostro? Se trata de enarcar las cejas, abrir mucho los ojos y, con la boca cerrada, sacar el mentón hacia adelante. En el idioma universal de los gestos, por lo visto, alguien decidió que esa carita es la de la incredulidad o la ignorancia. La cara de Diego Costa le enseña a Diego Llorente cuando han pitado el segundo penalti contra el Alavés.

Costa ha estado en muchas de ésas. Sabe perfectamente que ahí no ha pasado nada o casi nada. Sospecha el de Lagarto que su compañero incluso pudiera estar fuera del campo cuando tropieza con Duarte, y que lo normal, tal y como fue al suelo el defensor, es que fuese el propio Llorente quien pisara al almeriense. Costa acude a festejar con su tocayo la señalización de la pena máxima, y antes de hacerlo poner 'la carita'. No haría falta acudir al VAR para anular inmediatamente la decisión del colegiado: con ver el rostro de quien sí ha jugado, sí ha sido víctima de faltas y culpable de piscinazos, bastaría. Pero en la Sala VOR han decidido tirar de protocolo de la forma más chusca posible: «Si el colegiado ha señalado penalti y las repeticiones demuestran que hay contacto, por pequeño que éste sea, mantengamos la decisión inicial». Y la 'columpiada' de los árbitros es tan grande que Diego Costa necesita escenificar su escepticismo instantes antes de lanzar y marcar el un 2-0 que apenas celebra, respetando lo que aún no se termina de creer.

Y es que a veces, antes de tomar una decisión complicada, bastaría con mirar a la cara a un jugador o a sus compañeros.



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