TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


Un Gobierno que nace con buen humor, al menos

Quizá me considere usted un poco frívolo por hacerme eco de que, desde hacia mucho tiempo, no había recibido de mis contactos en whatsapp, en redes sociales o en mi correo electrónico tal cantidad de memes e historias de humor relacionados con la gestación del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Prefiero hoy adoptar esta deriva, dado que, aun antes de que el presidente del Gobierno surgido de la investidura del pasado martes anuncie este domingo la composición de su elenco ministerial, este ya ha sido analizado exhaustivamente, cartera por cartera, persona por persona, por todos los medios de comunicación. De manera que pocas sorpresas -alguna habrá, supongo: ningún presidente se resiste a darnos un pescozón a los medios revelando lo que no habíamos podido averiguar o cuán equivocados estábamos en nuestra conjeturas- le va a dar Sánchez al Rey cuando le comunique quiénes serán los próximos ministros que prometerán el cargo, se supone, este lunes.

El humor made in Spain es siempre un poco cruel, con algo de cuchufleta, ironía y tal vez, en ocasiones, una pizca de sal gorda. Esta vez se ha centrado en las presuntas malas relaciones futuras de Sánchez con su vicepresidente podemita, cuyas imágenes del llanto a la hora de sacar adelante la investidura el pasado día 7 sirven para ilustrar textos en los que Iglesias se lamenta de que el uso del Falcon se lo haya reservado para sí en exclusiva el presidente. Claro que el elevado número de ministros -creo que solamente Adolfo Suárez tuvo tantos en uno de sus gobiernos, que duraban más bien poco, recuerda usted- también ha dado origen a no pocos mensajes de elevado contenido sarcástico. Sobre el ministro sin cartera, el número 23, o sea el hombre no tan en la sombra que hace y deshace en el Gabinete de Sánchez, que es más poderoso que cualquier vicepresidente, también circulan algunas bromas, no todas del mejor gusto. Pero debo reconocerle a usted que, ante alguno de estos chistes, he soltado una franca carcajada. Busque usted por ahí, busque, que pasará un buen rato.

Probablemente, la estrategia redonda de ir desgranando, hora a hora, los nombres de los ministros inmediatos también preveía este casi colapso de las ondas a la hora de hacer funcionar los ingenios. Que, forzoso es reconocerlo, se han aguzado una vez más: algún día habrá que crear el museo del meme. El humor disipa la mala leche, con perdón, y contiene la indignación -no es para tanto, si le digo la verdad, cuantitativamente; sí lo es en cuanto a significado- al saberse que, solo en ministros, y sin contar asesores, gabinetes, etc., el gasto se dispara en casi medio millón de euros ante tal proliferación de carteras y vicepresidencias en busca de dejar a todos contentos. Bueno, ya se buscará algún resquicio del que echar mano en los Presupuestos aquellos de Montoro, aún vigentes.

De paso, el recuento de nuevos ministros y ministras, las gracietas en el éter que suben a la nube, hacen mirar hacia otro lado a la hora de enfocar los problemas más candentes, que en estos instantes se centran en la inhabilitación definitiva de Torra por el Supremo y en la pérdida del acta de eurodiputado por Junqueras. Supongo que lo primero abortará el previsto encuentro entre Sánchez y el no sé si aún president de la Generalitat (creo que a ambas preguntas la respuesta es 'sí'). Y lo segundo redundará en nuevas búsquedas para que el preso más famoso de España salga cuanto antes de Lledoners. Y a este toro habrá de cogerle por los cuernos cuanto antes este naciente Ejecutivo, tan... ¿nutrido?. Sin olvidarse, claro está, de otros morlacos que andan sueltos.

Pero ahora tiemble después de haber reído, como decía una sección célebre de la desaparecida, desgraciadamente, revista La Codorniz (¡qué falta de publicaciones de humor padecemos! Quizá por eso tanto meme). Porque, espero que este mismo domingo Sánchez nos lo explique, ahora falta saber en qué se van a empeñar los nombres tras cada cargo, cómo se van a coordinar las distintas, ejem, sensibilidades, cuál es el plan, en suma. Y cómo hemos llegado hasta aquí, hasta este Gobierno que, la verdad, no me parece tan 'gauchiste' ni tan rupturista con la legalidad, aunque tiempo al tiempo antes de lanzar campanas al vuelo y análisis a las redes. Ha llegado la hora de la verdad sin 'redondeces' ni maquillajes. Esperamos su dictamen, señor Sánchez: Pedro, no nos falles... más.



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