TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Guardiola

La estadística te dice que ha estado ocho veces en tu casa, y en siete de ellas se bebió tu whisky, se comió tu jamón, se quedó dormido en tu sofá, tuviste que pagarle el taxi de vuelta, te destrozó algún jarrón o algún marco de fotos y varias perrerías del estilo … Y sólo en una se comportó como el invitado que esperas. Pep Guardiola, en efecto: ocho visitas al Bernabéu para cinco victorias, dos empates y una sola derrota.

El aura del Real Madrid y de Zidane en las noches de 'Champions' valen su peso en oro, pero el propio técnico confesó a sus allegados que lo de la última Copa de Europa, la tercera consecutiva, no fue normal. Que la lógica desapareció para dar paso a la magia y fue un título más sencillo de explicar en 'Cuarto Milenio' que en 'El Día Después'. Y que en Europa hay equipos y técnicos buenísimos capaces de sacarte las muelas si no estás a tope, como el Ajax el pasado curso. En efecto, lo normal es eso…

En el Bernabéu, por ejemplo, Pep Guardiola se inventó a Messi de 'falso nueve' el día del 2-6 (el cambio de posición que ha marcado un hito en el fútbol). Cada vez que visita el campo de su gran rival histórico, el técnico incorpora alguna variante táctica, algún giro inesperado, incluso alguna alternativa que empieza siendo una frivolidad y termina convertida en algo determinante. Sólo una vez (1-0 ante el Bayern en 2014) se comportó, en efecto, como el modoso invitado que se espera en una gran cita… aunque tuviese el 65% de posesión, tirase a puerta el doble (8-16), completase casi el triple de pases (272 a 701) y corriese seis kilómetros más (113 a 119). No, ni el anfitrión está en su mejor momento ni los precedentes son halagüeños. Pero esto es el Bernabéu y es noche de Copa de Europa. Está todo dicho…



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