COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Cualquier tipo de acuerdo

Unidas Podemos ha dado un nuevo paso hacia el acuerdo con el PSOE para hacer efectiva la investidura de Pedro Sánchez. Si no hay una mala interpretación de las palabras de la portavoz de UP, Noelia Vera, la formación que dirige Pablo Iglesias estaría dispuesta a llegar “a cualquier tipo de acuerdo” entre ambas formaciones. Si la propuesta se mantiene se habría borrado la última línea roja que han utilizado los socialistas para no pactar, al renunciar a su presencia en la mesa del Consejo de ministros.

Quedaría, si acaso, una última cuesta que salvar, que la investidura no le saliera gratis al PSOE que no quiere a Unidas Podemos en la oposición sino que se comprometa a ser socio preferente lo que tendría que visualizarse de forma casi inmediata en la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado.

Tras este paso del partido de Pablo Iglesias alejaría la convocatoria de nuevas elecciones generales a no ser que... A no ser que el PSOE haya estado mareando la perdiz y realmente quiera una nueva llamada a las urnas con la esperanza de recuperar más terreno y tener un horizonte político más despejado que el que le proporciona los 123 escaños con que cuenta y que le dará un equilibrio sumamente inestable por cuanto le falta un escaño ahora que su mayoría minoritaria no tuviera ningún tipo de dependencia de los independentistas catalanes y vascos.

Además, en unas nuevas elecciones, los socialistas volverían a tener que contar con los votos de UP para alcanzar la mayoría absoluta porque la caída de la formación naranja no sería tan estrepitosa . La cuestión entonces es ¿para qué repetir elecciones si los resultados serían muy similares a los actuales. Los partidos de izquierda necesitarían apoyarse y al PNV, mientra que en la derecha se fortalecería el papel de oposición del PP.

Con UP como socio necesario en cualquier caso y con la derecha fracturada, al PSOE le viene mejor la situación actual, con un PP sin posibilidad de mejora, con Albert Rivera peleando porque se le perciba como el verdadero jefe de la oposición durante la legislatura frente a Pablo Casado, como ya ha hecho y con Vox como amenaza por una parte y por otra como elemento que impulsa la derechización de los otros dos partidos que han ido asumiendo su lenguaje y algunos de sus mantras ideológicos.

No obstasnte, cualquier nueva llamada a las urnas supone un riesgo que el PSOE no debiera asumir. La participación sería mucho menor por el hartazgo de los ciudadanos que verían a los políticos una vez más incapaces de interpretar sus deseos, la desmovilización y la desafección suele afectar más a los partidos de izquierda que a los de derechas, e incluso los barones socialistas advierten de esos riesgos y no quieren nuevas elecciones porque de la formación de un nuevo gobierno depende que ellos puedan comenzar a gobernar sabiendo los fondos con los que van a contar. Por eso insisten en que se exploren distinta posibilidades de acuerdo a lo largo de la legislatura, algo a lo que se ha referido la dirección del PSOE al descartar la entrada de UP en el Gobierno.

Unidas Podemos ha dado un nuevo paso hacia el acuerdo que supone un abandono de su última línea roja. Al PSOE le corresponde ahora actuar con generosidad y hacer efectiva su propuesta de que no haya ni vencedores ni vencidos en este proceso.


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