SOPA DE GUINDILLAS

José Luis Bravo

Periodista


Las setas de la discordia

Los sorianos tenemos una especial habilidad para echar a perder los recursos que pueden suponer un pilar para nuestro desarrollo o al menos para apuntalar la escuálida demografía y economía de la provincia. Un ejemplo que ha sido actualidad estos días de atrás tiene que ver con la icnitas o huellas de los dinosaurios, abundantes y variadas en esta provincia como en pocas de España y algunos aseguran que en todo el orbe. No tenemos un triste centro de interpretación aunque la Junta de Castilla y León asegura que lo construirá, siempre y cuando alguién se haga cargo se su puesta en marcha y mantenimiento, `pero ya volveremos sobreel asunto en cuestión de estos restos pétreos que para muchos son apasionates y casi inexplicables para otros pues hay pisadas de hace 140 millonesde años. Hoy toca hablar de setas, de micología.
Hay diversos sectores que orbitan en torno al fenómeno de la micología y no todos convergen a la hora de hallar la mejor fórmula para optimizar este recurso, regular la recolección y la venta, penalizar las infracciones y comercializar el producto. Tras un par de años más o menos tranquilos, más que nada porque la producción fue mínima, ha llegado el 2019 conuna cierta abundancia y ya estamos en los mentideros habituales y medios de comunicación dale que dale a la singüeso, para determinar como se puede acabar con la lacra de los furtivos, porque so son y no otra cosa, los que llegan contratados, o lo que sea, por desaprensivos, que se lo quieren llevar crudo y recurren a cuadrillas que pernoctan en los montes, los dejan hechos unos zorros y esquilman la producción dañando ademásel ecosistema con prácticas muy agresivas.
Es cierto que este año, la Guardi Covil y los agentes forestales, están echando el cuarto a espadas y ya llevan intervenidas varias furgonetas, más de 3.000 de setas y hongos y desmontados algunos campamentos enmitad del monte, base desde la que actuaban estos grupos. ¡Qué hacer?, se preguntan unos y otros. Hay quien aboga, no sin razón por desmontar la retícula mafiosa de contratantes, intermediarios y colaboradores locales que también pillan cacho cantando dónde están las floraciones para que los  semiesclavos rumanos, que son en parte víctimas de todo esto, acudan sin perder tiempo a llenar las barquillas antes de que otros recolectores les dejen a dos velas.
El tema es complejo pero se me antoja que aquí podrían intervenir, además de las fuerzas de seguridad, la Agencia Tributaria y la inspección de trabajo como mínimo. Si se van de rositas, y muchos lo hacen, éste será otro recurso, que echamos a perder.



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