TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Electoralismo

Ayer comenzó a llover. Electoralismo puro. Hace falta el agua, pero, hombre, podía haber caído antes y no ahora que todos los partidos, y la sociedad entera, está metida en campaña. De modo que hasta los cielos hacen electoralismo cuando les viene en gana. Aunque estos días solo importen la sentencia, el pròces y Cataluña, ya verán como la lluvia aparece pronto en declaraciones, discursos y mítines. ¿Por qué no utilizarla contra el adversario político? Y es que las acusaciones de electoralismo se han convertido en una plaga. Hagas lo que hagas, electoralismo. Decidas lo que decidas, electoralismo, como si los ciudadanos fuéramos tontos y no supiésemos separar el grano de la paja. Verbigracia: hay quien lleva años reclamando la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, pero cuando parece que, por fin, se va a realizar tacha de electoralista la medida. Otro ejemplo: todas las comunidades autónomas vienen pidiendo, o exigiendo, que el Gobierno central les pague las deudas, un porrón de millones. Pues bien, ahora que se aprueban esas trasferencias, se mantienen las protestas: que es poco, que si llega tarde, que si no nos da ni para pipas. Lo curioso, y ahí viene el mosqueo, es que estas críticas aparecen únicamente en boca de dirigentes de partidos de la oposición. O sea, los del PSOE las aplauden; los del PP y Ciudadanos las censuran. ¿No habíamos quedado en defender a los ciudadanos?, ¿no parecen estas reacciones más propias de la pelea partidista que de proteger y velar por los intereses de la gente?, ¿no se nos llena la boca con la sanidad, la educación, la dependencia, pero luego miramos, y mucho, los colores como si la gripe fuera roja y las escuelas azules? ¡Ah!, es que estamos en periodo electoral y, claro, hay que barrer para casa y dejar claro, o insinuar, que si llega el dinero de la PAC, es porque gobierna tal y no cual o si se arreglan baches es por la misma razón y no porque el personal tenga derecho a circular por una carretera en buenas condiciones. Miro por la ventana y ha dejado de llover. El cielo es casi azul. Se ve que las acusaciones de electoralismo han hecho efecto y las nubes han preferido no meterse en líos. Hasta ellas temen que algunos las denuncien ante cualquier tribunal por electoralismo. Y así vamos tirando.