LA COLUMNA

Aurelio Martín

Periodista


Europa también existe

Un encuentro del comité científico del Instituto Elcano, presidido por el Rey, ha puesto de manifiesto que, en el último debate electoral, el tema de la política exterior e incluso el tema de Europa ha estado «llamativamente ausente», según reflexionó el presidente de este laboratorio de ideas (think-tank) de estudios internacionales y estratégicos, Jaime Lamo de Espinosa. Lo grave es que la situación se puede reproducir ahora porque los asuntos que se dirimen, autonómicos y locales, son más inmediatos, quedando diluido el debate sobre la política española hacia Europa.
Cuando se acaba de celebrar el Día de Europa, hay datos especialmente llamativos que deben provocar la reflexión, y es que solo el 27 por ciento de los españoles de este país que se mira a sí mismo saben que el 26 de mayo se celebran también elecciones al Parlamento Europeo, aunque, por ejemplo, más de la tercera parte del PIB español depende de las exportaciones -cinco millones de empleos- independientemente de ayudas a sectores como el agrícola y ganadero o de financiación de proyectos de desarrollo con fondos europeos. 
Es comprensible que, cuando hay dificultades para llegar a fin de mes, lo primero que preocupe sea poder comer todos los días; sin embargo, de lo que ocurra en el mundo también depende nuestra situación, desde la económica a la seguridad. La cuestión se encuentra entre cómo se concilia el interés de quienes miran más lejos, como el papel de la UE entre los grandes bloques conformados por EEUU y China o el cambio climático, y quienes se inquietan por lo próximo, víctimas de una crisis económica, a los que hay que convencer para que entiendan que hay que luchar por los grandes temas globales. 
Algunos dirigentes coinciden en que estos comicios son existenciales porque se va a plantear una gran opción entre los partidos antieuropeistas, que empiezan a ser muchos, y quienes aspiran a seguir profundizando en la integración. Se ha pasado a un nuevo plano, de la España que era un problema y veía a Europa como solución, en palabras de Ortega y Gasset, a la que debe contribuir de un modo más enérgico a la construcción de una Comunidad más unida, más fuerte y más solidaria.
Todo ello en un cambio de era, como ha recordado Felipe VI, en la cuarta revolución industrial, donde la inteligencia artificial, la 5G, los macro datos o la nanorobótica comienzan a ser parte de la vida cotidiana y tiene un impacto en todas las actividades que determinan el peso económico, el crecimiento y la competitividad de España. Pero no hay ninguna compañía europea de entre las cinco grandes digitales mundiales y solo un país de la OTAN saca la cabeza en 5G. Es el momento de trabajar por una Europa que pueda competir en el mundo, en un grupo privilegiado con Alemania y Francia, cuando Italia se desmarca con el triunfo de la ultraderecha. 


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