Editorial

La vía constitucionalista se abre con una carta de Inés Arrimadas

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Cuando todos los focos se dirigen hacia la Cumbre del Clima de Madrid, Inés Arrimadas saltó a la palestra con una carta en la que pide al socialista Pedro Sánchez que cese sus conversaciones con los partidos independentistas y rompa su acuerdo de gobierno con Podemos para iniciar una mesa de negociación con Partido Popular y Ciudadanos y abrir una nueva vía constitucionalista para la formación de un ejecutivo en España. La respuesta de Moncloa fue laxa y se limitó a decir que el candidato socialista se reunirá con la lideresa de la formación naranja cuando concluyan la agenda internacional que el presidente en funciones tiene concertada para esta semana. Pero Pedro Sánchez continúa con su intención de formar el primer gobierno de coalición de la democracia junto a Podemos. Ayer, por primera vez, involucró al PP en el desbloqueo de la situación, al pedirle públicamente la abstención. Además, hoy prosiguen los contactos entre los socialistas y ERC para que los independentistas apoyen con su abstención la vía progresista. 
Las posturas están muy enfrentadas entre los dos grandes partidos políticos y parece difícil que los populares se presten a entregar las riendas del país a un Gobierno en el que Podemos tenga alguna responsabilidad. De momento, solo Esperanza Aguirre, la expresidenta de Madrid, dijo en público que el PP debería facilitar un gobierno en solitario de Pedro Sánchez y reconoció que esa opinión no es compartida por otros dirigentes de su partido. Cuando todas las encuestas publicadas apuntan a que los españoles prefieren unas nuevas elecciones generales a un ejecutivo que dependa de los independentistas, Pedro Sánchez tiene ante sí abiertas las dos vías, siempre y cuando el popular Pablo Casado acepte que sus diputados se abstengan en la sesión de investidura.
Es la hora de los grandes hombres de Estados, un perfil de políticos que consiguió llevar a cabo una transición de la dictadura a la democracia que hoy es estudiada en todo el mundo, los mismos que lograron superar un golpe de Estado militar y los que anteponen los intereses del país a los partidistas. Sin embargo, por lo visto desde los comicios del 10 de noviembre, parece que escasean en nuestro Parlamento y ya no hay tiempo para enmendar la situación. Ahora deben coger al toro por los cuernos conseguir meterle en cintura y presentarse en la sesión de investidura con los acuerdos directos e indirectos cerrados y una garantía de gobernabilidad sin poner en riesgo los principios constitucionales.
Pedro Sánchez y Pablo Casado son los únicos líderes que hoy por hoy pueden elegir entre varias opciones y en ellos recae la responsabilidad máxima de sacar del atolladero al país.



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