VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Engañar a todos

La huida hacia adelante de Pedro Sánchez tendrá un final. Esta semana vive su gran momento político, su nuevo récord conquistado tras haberlos batido todos como dirigente político y haber roto la totalidad de los moldes que hasta ahora estaban instalados en la vida pública. Ha conseguido incluso un debate de investidura en plenas navidades, coincidencia que a su gobierno le encaja a la perfección para que se note menos el destrozo a la credibilidad de las instituciones que ha perpetrado. 

Pero el debate de ayer y los acuerdos alcanzados con los que ya son sus socios demuestran que nadie debía engañarse respecto a su disposición a todo lo que sea necesario para aferrarse al poder. La mentira sin rubor empleada hasta el límite de haber narcotizado a la opinión pública con el imprescindible apoyo catódico, entra dentro de de ese todo. Antes lo hizo desde el liderazgo de un partido político; ahora, con el aparato del Estado a su servicio. 

Hay una frase sabia que debería aterrarle, porque augura lo que ocurre con estas cabalgadas enloquecidas hacia el precipicio: no se puede engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. Él lo ha conseguido con muchos durante un tiempo, pero cada vez son menos los que se dejan engañar al recibir un vídeo en su móvil, darle al play, y descubrir anonadados el nivel de contradicción entre lo que se puede decir antes y hacer más tarde, como si nada tuviera mayor importancia.

Los que ahora le aúpan al poder porque es una oportunidad para sus objetivos ilegales irán descubriendo, si el que ha firmado los acuerdos es el mismo personaje de estos últimos cinco años, lo que su palabra vale. Lo que ocurrirá entonces es que los Rufián, Aitor, Ortúzar, Junqueras, Otegi, Iglesias y Echenique se darán cuenta de a quién entregaron la presidencia del país del que son nacionales a su pesar. Porque ni Pedro Sánchez ni nadie puede preguntar a una parte del conjunto de la nación si le parece bien que se pacte su ruptura. Si eso finalmente lo hace burlando la legalidad constitucional, como ha subvertido hasta ahora todos los resortes institucionales que han estado a su alcance, si retuerce el ordenamiento jurídico hasta el punto de arrebatar la soberanía popular al conjunto de los ciudadanos, España habrá muerto como país y habrá comenzado una nueva etapa de nuestra historia. Y solo el destino sabe hacia dónde nos conducirá un proceso constituyente como ese y con tales actores estelares.



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