VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Bloqueos y plazos

Ningún partido político ha propuesto en las últimas semanas una reforma legislativa para evitar situaciones como la que están viviendo las instituciones españolas. La legislatura no puede echar a andar en las Cortes ni en varias comunidades autónomas porque no se pueden conformar las mayorías necesarias para sacar adelante ninguna investidura posible. Las posiciones más personalistas y egocéntricas se han adueñado de la estrategia política, y los distintos partidos anteponen cuestiones de interés personal o partidista a las de interés general. La ciudadanía mira atónita esta situación, que se repite por tercer vez en el caso del parlamento nacional, y se hace cruces al comprobar cómo alegremente se especula ya con otra repetición de elecciones, como si las dos anteriores hubieran resuelto algo. Por descontado que la repetición electoral sólo se contempla si favorece los intereses de aquél que está en el gobierno, y tiene la potestad de apretar el botón para convocarnos a todos a las urnas otra vez con el gasto económico y de prestigio que eso conlleva. Pero da igual: si me beneficia a mí, amenacemos con perpetrarlo para que el adversario pase por el aro. Todo muy lamentable.
Una situación de bloqueo como la que padecemos podría salvarse con  una segunda vuelta electoral. Se me dirá que eso es más habitual en sistemas presidencialistas y bipartidistas, donde tras la segunda votación sólo quedan dos y los demás han caído por el camino. Y contestaré que ojalá nuestro sistema fuera en verdad bipartidista y evitara la dictadura de las minorías que tanto daño ha hecho a nuestro país en las últimas cuatro décadas. La prima de diputados por ganar sería otra solución que garantizaría al ganador tener el apoyo suficiente para gobernar aunque fuera con una mayoría corta. Tras ser investido, el presidente tendría que hacer política con mayúsculas y no este pasteleo oportunista que nos están regalando con fecha de caducidad. La convocatoria de la sesión de investidura a finales de julio sólo obedece a los intereses del partido en el gobierno porque su celebración permite que comience el plazo de dos meses por el cual se podrán disolver las cámaras y confirmar los abultados sondeos del CIS que hablan casi de partido único en España al modo del PRI mexicano. Algo parecido ha ocurrido en la Asamblea de Madrid esta semana donde por primera vez en la historia se ha convocado una sesión de investidura sin candidato, condenada al fracaso. Creíamos que con Piñeiro, Tamayo y Sáez lo habíamos visto todo en ese parlamento, pero la realidad demuestra que estábamos equivocados.     


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