Vidal Maté

Periodista especializado en información agraria


Cerco a la carne de granjas

Las producciones ganaderas en España han experimentado en la última década, lideradas por el porcino, un importante crecimiento hasta un volumen total de casi siete millones de toneladas con un valor en origen récord de casi 20.000 millones de euros. Este crecimiento de la oferta en la mayor parte de las cabañas ganaderas por el incremento de animales y las mejoras de estructuras de las granjas ha coincidido con una reducción importante en el número de explotaciones, fundamentalmente por falta de relevo en las cabañas extensivas, elevado grado de dependencia y su escasa rentabilidad. 
En el conjunto de las explotaciones ganaderas destaca el fuerte incremento en la producción de porcino de capa blanca, que ha pasado en la última década de 3,4 millones de toneladas a 4,5, fundamentalmente gracias al sistema de integración que ha supuesto reducir drásticamente el número de explotaciones muy pequeñas hasta unas 86.000, pero batiendo año tras año todos los récords en número de animales hasta superar los 30 millones, así como en las reses sacrificadas a más de 52 millones. En una posición de estabilidad se halla el sector de la avicultura de carne en su conjunto, pollos y pavos fundamentalmente, con una producción estimada en 1,7 millones de toneladas a pesar de la reducción de granjas integradas.
En vacuno se ha producido una reducción de explotaciones de la más de 120.000 existentes hace dos décadas a unas 80.000, pero con un progresivo incremento en el número de animales hasta un censo de 5,9 millones de cabezas con el sacrificio anual de más de 2,5 millones y unas producción al alza de unas 670.000 toneladas. Finalmente en ovino ha habido un fuerte retroceso en el número de cabezas donde se ha pasado en la última década de 25 a solo 16 millones de unidades y de más de 120.00 a 114.000 explotaciones con una producción de carne a la baja de unas 120.000 toneladas y un retroceso en la demanda. En caprino la situación es similar con ajustes en los censos y en la producción.
En el sector cunícola se mantiene la reducción de explotaciones hasta unas 3.700, así como en la producción de unas 54.000 toneladas del sacrificio de 42 millones de animales.
En conjunto se puede hablar de un sector al alza con mayor peso de las explotaciones intensivas frente a las ganaderías extensivas y donde la exportación ha sido fundamental ante la existencia de un descenso de la demanda de carnes en el mercado interior donde, en la última década, según datos del INE, se habría pasado de más de 60 a solamente 47 kilos por persona y año, con claro dominio del peso del pollo y del porcino frente a la ligera caída del vacuno y una mayor en ovino, caprino o los conejos. 
Frente a una imagen globalmente de un sector con futuro, la realidad es que el mismo se enfrenta en este momento a diferentes e importantes peligros. Las cabañas ganaderas deben afrontar, de entrada, la escasa incorporación de los jóvenes y a la falta de un relevo generacional, sobre todo en aquellas que requieren una mayor dependencia, cabañas extensivas, explotaciones de ordeño o de cría.
Al margen de las oscilaciones de los precios a la baja, como elementos ajenos en contra de la actividad ganadera, se puede hablar de los efectos negativos de los acuerdos comerciales suscritos por la Unión Europea con terceros países y donde en las últimas fechas destaca el firmado con Mercosur. El acuerdo contempla importantes concesiones en materia de importaciones de vacuno, 99.000 toneladas con arancel reducido en toda la UE y 180.000 toneladas de pollo sin aranceles que sumarían a las ya más de 500.000 toneladas que coloca Brasil en los mercados comunitarios. 

Otros hábitos alimentarios 

Desde la perspectiva de la demanda, el sector de las carnes se debe enfrentarse fundamentalmente a la corriente ‘veggie’ en todas sus formas, desde los veganos, que no adquieren productos de origen animal -desde la carne a la leche-; a los llamado flexitarianos, que solamente comen alguna vez carnes o pescado, y a los vegetarianos, solo vegetales y legumbres. En el caso de España, según datos de la consultora Lantern, hay ya un 7,7 por ciento de los consumidores que son considerados como ‘veggies’, de los que un 0,2 por ciento son veganos, el 1,3 por ciento vegetarianos y un 6,3 por ciento flexitarianos. De ese volumen, un 60 por ciento lo hace por convicciones animalistas, en contra de la muerte y el maltrato de los animales; el 21 por ciento en defensa de la sostenibilidad, y un 17 por ciento por motivos de salud. 
En contra de la demanda de carne y con la salud como argumento ha jugado, en primer lugar, la propia Organización Mundial de la Salud cuando señalaba en sus informes los efectos perjudiciales del consumo de carnes rojas. Por razones de salud, en contra de la carne se han posicionado todos los movimientos vegetarianos.
Frente a la producción de carne en las granjas y de su sacrificio están jugando los diferentes movimientos animalistas en demanda de mejoras sobre el bienestar animal y, en la parte más radical contra su sacrificio, algunas de cuyas organizaciones percibieron a nivel mundial en los últimos tres años ayudas de 64 millones de dólares según datos del Open Philanthropy Proyect, entre las que se halla Igualdad Animal con casi seis millones.
Por otra parte, son desfavorables a las explotaciones ganaderas los datos de la FAO cuando señala que no es presentable que el 40 por ciento de los recursos alimentarios del mundo, especialmente cereales, se destinen a la alimentación animal cuando existen otras fuentes de proteínas más baratas, como el consumo de los 2.000 tipos de insectos que, por ejemplo, se utilizan en algunas partes del mundo como Asia.
En oposición al mundo animal se utilizan los datos sobre el importante consumo de agua de las explotaciones en un momento cuando se trata de un recurso escaso. 
También las elevadas emisiones de gases efecto invernadero de los animales, estiman el 14 por ciento del total, especialmente del vacuno.
Finalmente, en contra del futuro de la carne de granjas están las fuertes inversiones de grupos y personajes como Bill Gates y otros grupos fuertes como Google en el mundo de internet para desarrollar carnes en laboratorio a partir del tejido de un animal y la constituir empresas como Mosa Meat, Just Meat, Aleph Farm, Menphis Meat algunas de las cuales se han disparado en la bolsa americana, o la española Biotech Foods, carnes sobre las que hoy hay dudas sobre los efectos que pueden tener en el futuro sobre la salud de las personas las mutaciones de células en laboratorios. 
Frente a todo este escenario, a favor de las granjas, en su defensa, el sector apenas sí se ha movido.


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