CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


El no socio

21/05/2020

Edmundo Bal ha dicho a Pedro Sánchez que se olvide de que Ciudadanos vaya a hacer comandita con el Gobierno, “No tiene usted un socio nuevo”, le espetó desde la tribuna del Congreso. Una cosa es que Ciudadanos le preste apoyo para mantener la prórroga del estado de alarma 15 días más y otra que Cs esté dispuesto a firmar un pacto de legislatura.

Apunten ese nombre, Edmundo Bal. Será la cara más visible de Ciudadanos las próximas semanas, durante la baja por maternidad de Inés Arrimadas. Abogado del Estado, hizo historia cuando, siendo miembro de la Abogacía General del Estado, se negó a considerar sedición el delito cometido por los independentistas catalanes; para él se trataba de rebelión. Su posición inamovible provocó su salida del alto organismo, y le faltó tiempo a Albert Rivera para fichar a ese profesional que había antepuesto su criterio al que intentaban imponerle desde arriba. Bal consiguió escaño como diputado por Madrid y Arrimadas le propuso como portavoz parlamentario.

Bal es un hombre afable, todavía no contaminado por la hipocresía que parece consustancial al político con exceso de ambiciones y déficit de experiencia. Centrista, con seguridad ha sentido la renuncia de su compañero Marcos de Quinto, que se convirtió en amigo, y que se ha ido del partido con elegancia: no daba tiempo a ser sustituido por otro diputado y acudió al Congreso para que Cs dispusiera de sus 10 votos. No rompió la disciplina, abandonando Ciudadanos, y la política, inmediatamente después.

Bal, de acuerdo con Arrimadas, ha dicho a Pedro Sánchez que no cuenta con un nuevo socio para el resto de la legislatura. Para Ciudadanos va a ser complicado cumplir con el papel que pretende tener: es difícil apoyar a Sánchez en nada mientras se mueva sistemáticamente en el terreno del engaño y la mentira, se alíe con partidos alejados de la Constitución e incluso gobierne en coalición con uno de ellos. Pero Arrimadas confía en poder hacerlo y recuperar los muchos votantes perdidos por Rivera, aquellos que no perdonaron que se negara a un pacto con Sánchez que habría impedido la catástrofe que supone en todos los sentidos la coalición de Sánchez con Podemos. Aunque lo que no perdonaron a Rivera otros votantes fue la famosa foto de Colón, al lado de los dirigentes del PP y Vox.

Para Ciudadanos va a ser todo un reto moverse entre un presidente de Gobierno que no tiene un solo mérito que colocar en su hoja de decisiones bien tomadas, y un partido tradicionalmente de centro derecha como el PP que se ha derechizado excesivamente y cuyo presidente, Pablo Casado, pronuncia buenos discursos pero no acaba de despegar. Le falta garra, le falta equipo y le falta el olfato que convierte en líderes a personas irrelevantes.

Arrimadas está tomando decisiones arriesgadas, que son indispensables en política… pero pueden hundir para siempre, o llevar definitivamente a las alturas, a quienes las toman.