Editorial

La nueva normalidad y el entendimiento político

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Tras un periodo crítico derivado de la crisis sanitaria y en el que se han puesto de manifiesto las diferencias insalvables que separan al Gobierno y al principal partido de la oposición, el apoyo del PP, y también de Ciudadanos, al decreto de la nueva normalidad abre un escenario poco habitual en los últimos tiempos que habla del acercamiento y el entendimiento político tan demandado por la mayoría de la sociedad española. Aunque el Gobierno, a través de la ministra de Hacienda, María José Montero, deslizaba sus sospechas ante que la actitud de los ‘populares’ responda a un ejercicio de tacticismo político de cara a los comicios vascos y gallegos, el tiempo dirá si el refrendo del pasado jueves en el Congreso tiene continuidad de cara a próximos debates como la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, donde la unidad y la búsqueda del consenso van a ser claves.
El viraje de Ciudadanos durante la pandemia, su apoyo a las sucesivas prórrogas del estado de alarma, ha sido vital en los últimos movimientos. También el hecho de que las encuestas más recientes no acompañen a Vox y el apoyo del PP al Gobierno, en cierta medida, aísle a los de Abascal. Por otra parte, dentro del jeroglífico fragmentado en que se ha convertido el Congreso, es una incógnita la reacción de los socios de Gobierno. Así, aliados coyunturales de Sánchez esta legislatura como Bildu o ERC votaron ‘no’ al decreto por la cercanía del Ejecutivo con «la derecha». En cualquier caso, si algo ha demostrado Sánchez es su capacidad para desenvolverse en aguas políticas turbulentas y para encontrar compañeros de viaje en esferas bien contrapuestas.
Llegados a este punto de encuentro, impensable en los momentos más duros de la crisis sanitaria, es necesario ampliar la mirada ante retos de envergadura, sobre todo para tratar de atenuar los efectos de la pandemia sobre la economía. Ahora más que nunca, pendientes de los fondos de reconstrucción europeos, es necesario dar una imagen de unidad ante las instituciones del viejo continente. En el ámbito doméstico es preciso aportar tranquilidad al tejido productivo, generador de empleo, de manera que la política no añada más inestabilidad e incertidumbre. Tal como demandaban recientemente los representantes más relevantes del sector empresarial, hay que dibujar un ejercicio de unidad tranquilizador para todos. 
Ante un panorama más calmado que en fechas recientes, y aunque el escenario electoral invita al enfrentamiento, la pregunta que se hace la sociedad es por qué estos gestos tan necesarios, esta confluencia de intereses entre PP y PSOE, no se ha visto en el momento más delicado de la historia del país. El tiempo dirá si estamos ante un espejismo o si es una nueva vía para afrontar los desafíos que están por venir.



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