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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La política de las sumas y restas

20/10/2021

Otegi ha recordado el décimo aniversario de aquel video con tres encapuchados que anunciaban el fin de los atentados de ETA, con unas declaraciones que a la mayoría de los españoles les han parecido intolerables: siente el dolor causado a las víctimas del terrorismo. Será hipócrita… Si de verdad lo siente, que tenga el valor de marcar distancias con sus ex compañeros etarras condenando los atentados mortales, en los que él mismo tuvo parte de forma directa o indirecta.

A las pocas horas el lehendakari Urkullu calificaba la declaración de Otegi como "corta e insuficiente", mientras que los socialistas la consideraban "un punto de inflexión".

A ver. Todas esas declaraciones son interesadas. Otegi quiere mantenerse en primer plano político y para ello necesita quitarse de encima su biografía de condenado por terrorismo que cumplió años de cárcel. Aparecer ahora como un dirigente moderado, sensible al dolor causado, no es más que una estrategia para conseguir que Bildu siga siendo una formación política con representación en distintas instituciones del Estado, y para ello hay que ganar elecciones. Urkullu por su parte se aleja de Otegi porque el PNV mira hacia atrás con desasosiego: Bildu le pisa los talones. Temen los peneuvistas que la imagen de Bildu salga potenciada por ser socio del gobierno de Sánchez, lo que ahora solo podía decir el PNV, siempre dispuesto a echar una mano a quien está en Moncloa. Teme que esa situación le dé votos a Bildu, que pescaría en el caladero del PNV. Situación indeseable para los nacionalistas, instalados en Ajuria Enea prácticamente durante toda la democracia, lugar privilegiado que no quieren perder de ninguna manera. En cuanto a los socialistas, necesitan el apoyo del PNV para mantenerse en el gobierno, pero también el de Bildu, por si acaso los independentistas catalanes vuelven a presentar nuevas exigencias que sean de imposible aceptación, aunque Sánchez tiene tragaderas muy largas en sus relaciones con ERC.

La política es siempre interesada, en todos los tiempos, en todo lugar y en todos los partidos. La ideología pasa a segundo plano para dar relevancia a las matemáticas, a conseguir adhesiones –sumas- e impedir pérdida de votantes –restas-, y tanto en el gobierno como en el PNV y en Bildu las declaraciones que se han hecho al hilo del décimo aniversario del anuncio de ETA de que abandonaba las armas han tenido más que ver con el escenario electoral que se avecina, el municipal, autonómico y general, que con las convicciones y los principios que supuestamente mueven a los dirigentes políticos.

Otegi quiere tener más influencia, PNV no quiere perder la suya… y el PSOE de Sánchez hace equilibrios para mantener en el parlamento la ayuda de dos partidos que son rivales entre sí.

Esto no va solo de aprobación de Presupuestos Generales del Estado. Esto va de luchas por el poder.