SIN RED

Loli Escribano

Periodista


Rosas sin espinas

Con el revuelo que se ha levantado con los problemas de Aleia Roses y el riesgo de cierre, me ha venido a la memoria, de manera instantánea, el caso de Norma. Son dos situaciones empresariales diferentes, pero tienen en común sus plantillas numerosas. En Norma, cuando a punto estuvo de cerrarse, había 500 puestos de trabajo. En Aleia hay 400.  Parece que la Junta de Castilla y León se ha comprometido a tomar las medidas oportunas para que la empresa floricultora no desaparezca. Compromiso ambiguo porque no se han concretado esas medidas oportunas. No he oído a ninguna otra Administración ofrecer algún tipo de apoyo.  
En el caso de Norma, la Diputación de Soria, en concreto el entonces presidente, Antonio Pardo, se lanzó como salvador de la comarca para evitar el cierre. Una operación que jamás he entendido. Con el argumento primitivo de evitar el caos de toda una comarca, la Diputación, una administración pública, se convirtió en copropietaria de una empresa de puertas. Y ahí sigue, con un tres por ciento en propiedad perdiendo dinero de todos los sorianos. Nunca se recuperaron los 500 empleos y los pueblos de pinares siguieron perdiendo población. ¿Qué sería de ellos si hubieran cerrado? Es la pregunta retórica que lanzan los defensores de la ‘Operación Pardo’. No lo sabremos nunca, pero la verdad es que Norma no ha sido la salvadora de la comarca. Ni siquiera ha servido para mantener los censos ni de San Leonardo ni de los pueblos aledaños. Aún hoy me pregunto, si la Diputación de Soria tuvo que intervenir porque la situación era tan dramática, ¿por qué no intervino la de Burgos? Si me apuran había en la planta más trabajadores de Salas de los Infantes, Quintanar de la Sierra y  Palacios de la Sierra que de los municipios sorianos. ¿Hemos sostenido con el dinero de las arcas sorianas a los pinares burgaleses? También me sigo preguntando por qué no se ayudó a los demás empresarios que tuvieron que cerrar o que aplicar los famosos expedientes de regulación de empleo (ERE). Como si las plantillas pequeñas o medianas no ayudaran a sostener la economía o no sirvieran para fijar población. 
En esta semana de auténtica locura con las incesantes noticias sobre riesgo de cierre, pérdidas millonarias, nóminas pendientes y créditos que pueden contener el gran desastre, no hemos oído a la Diputación decir ni pío. Ya no gobierna el PP con mayoría absoluta como ocurría bajo la presidencia de Pardo. Ahora hay un tripartito que apenas ha arrancado e imagino que, con la complicada experiencia de Norma, ni se planteará coger las rosas. No hay mucho riesgo de pincharse, las ¡Red Naomi’ apenas tienen espinas.