ENTRE HOY Y MAÑANA

Juan Manuel Pérez

Periodista. Editor de informativos de RTVCyL


Te lo has buscado

Al parecer, según leemos en medios progubernamentales y escuchamos a opinadores orgánicos del poder, a los miembros de la comitiva de Ciudadanos no les escupieron ni les insultaron lo suficiente en la marcha del Orgullo Gay. Los acólitos del converso Grande-Marlaska han estado toda la semana justificando el aquelarre de odio que se vio en esa presunta fiesta de la tolerancia con la filtración más veloz del Ministerio del Interior, desmentida poco después por los policías que estuvieron ese sábado a pie de obra. Su miseria moral no tiene ningún pudor y, cegados por su sectarismo, se han puesto las botas difundiendo a través de las redes sociales imágenes de una indignada Inés Arrimadas en los momentos más tensos de la refriega.
Los intolerantes han vuelto a imponer su relato. Las víctimas de turbas o escraches han sido convertidas, una vez más, en los provocadores. Incluso en aquellas ceremonias donde se festeja la diversidad y la libertad de criterio se culpa a quien no comulgue con la doctrina proclamada desde los púlpitos de la corrección política. Hoy justifican su aversión a Ciudadanos en los acuerdos del partido de Rivera con Vox, pero la formación naranja ya había sido señalada desde hace tiempo por los inquisidores que han okupado las causas con aceptación social.
Ha pasado una semana desde la encerrona que sufrieron las diputadas de la formación naranja y hasta ahora no hemos escuchado ninguna muestra de solidaridad de Macron. Ni siquiera Manuel Valls se ha puesto de parte de sus ex compañeras. Puede que ellos también se hayan dejado atrapar por el cinismo de aquellos que consideran que los cargos y simpatizantes de Ciudadanos se lo tenían merecido por meterse donde no debían.


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