Óscar Gálvez

Periodista. Director editorial Castilla y León Promecal


No nos defraudéis

26/04/2020

Hace casi un mes, cuando la pandemia nos arrojaba a la cara las peores cifras diarias de nuevos contagiados y de fallecidos, uno de los barones autonómicos del PSOE que ha sabido jugar los últimos años en el equilibrio entre el sanchismo y el pragmatismo, el extremeño Guillermo Fernández Vara, pronunció en una entrevista en Cuatro una frase lapidaria: que la crisis del Covid-19 se va a llevar por delante a toda una generación de políticos. Y fue más lejos aún cuando estableció una relación causa-efecto del siguiente tenor cuando fue preguntado por la dificultad de gestión de esta situación: «Si no nos abrasamos haciendo eso es que no lo habremos hecho bien». Es decir, Vara da por amortizados a todos los actores políticos relevantes actuales porque entiende que difícilmente habrá uno que salga bien parado de este drama. Y si lo hubiera, siembra la duda acerca del cómo lo habrá conseguido, algo que no es del todo imposible echando mano del populismo o de ponerse de perfil.
La aseveración del dirigente extremeño puede ser certera en gran medida, pero no tiene por qué resultar tan apocalíptica como puede aparentar. Muchos políticos saldrán quemados de esta gestión, sin duda, pero tal generalización conlleva pensar que la ciudadanía hace tabla rasa sin apenas distinguir entre el modo de actuar de todos ellos. Es verdad que las corrientes de opinión arrastran a quienes menos capacidad de análisis puedan tener, pero otros muchos millones de españoles llevan 43 días con los ojos bien abiertos y oídos muy atentos ante todo aquello que ha acontecido. Y no va a calificar de la misma manera a aquellos que ponen su empeño en afrontar el futuro a corto y medio plazo desde la unidad que a los demás. Hay políticos que gobiernan y que hacen oposición cuyas actuaciones distan mucho de favorecer ese escenario que exige arrimar el hombro por encima de ideologías. Los de Castilla y León, afortunadamente, están entre el grupo de quienes se han comprometido a trabajar en una única dirección. Hay que partir de la complicadísima relación que el presidente de la Junta y el líder de la oposición han mantenido durante los primeros meses de la Legislatura para dar el verdadero valor al compromiso de Alfonso Fernández Mañueco (PP) y Luis Tudanca (PSOE) de hablar y pactar cada paso que se deba dar en el proceso de reconstrucción social y económica que nuestra Comunidad. Ese el talante que necesita Castilla y León y todo el país. Es pronto para saber si, como dice Vara, la crisis se llevará a ambos por delante hagan lo que hagan. Pero si así fuera, sus epitafios políticos podrán ser distintos a los de otros muchos. Mientras tanto, no nos defraudéis. El final no está escrito.